martes, 11 de septiembre de 2018

Monasterio de Sinaia. Rumanía.


Monasterio de Sinaia

El monasterio de Sinaia, localizado en Sinaia, distrito de Prahova, Rumanía, fue fundado por el príncipe Mihail Cantacuzino en 1695 y recibió este nombre por el gran monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí, Egipto. En 2005 estaba habitado por trece monjes ortodoxos pertenecientes a la archidiócesis de Bucarest.

Entorno

Situado en el valle de Prahova, el monasterio recibe su nombre por la ciudad homónima. El monasterio consta de dos patios rodeados por dos edificios. En el centro de cada patio hay una pequeña iglesia de estilo bizantino. Una de ellas, Biserica Veche (iglesia vieja), data del 1695; mientras que la otra, Biserica Mare (gran iglesia) fue construida en 1846.

Los monjes poseen una biblioteca donde guardan joyas valiosas de la familia Cantacuzino, así como las primeras traducciones de la Biblia al rumano del 1668.

Take Ionescu, ex primer ministro de Rumanía, está enterrado en este lugar.

Historia

El príncipe Mihail Cantacuzino fundó el monasterio tras su regreso de peregrinaje al monte Sinaí. Los primeros edificios datan de entre 1690 y 1695. Fue diseñado para servir como monasterio, así como fortaleza de camino entre Braşov y Bucarest.

El plan inicial era que albergara doce monjes, recordando a los Doce Apóstoles, pero fueron en aumento.

En medio de la guerra ruso-turca (1735-1739), antes de abandonar el monasterio, los monjes escondieron los objetos más valiosos en una campana. Durante la batalla, los turcos derrotaron a las tropas que se encontraban en el monasterio. Los otomanos abrieron el muro y quemaron el lugar.

Hasta 1850, Sinaia albergaba el monasterio y un grupo de cabañas. Sin embargo, en 1864, se abrió un hospital y algunos baños, que ayudaron a desarrollar los complejos de aguas termales de Sinaia.

En 1948, el monasterio se asignó a la archidiócesis de Bucarest. El patriarca rumano, Justinian Marina, restauró los edificios entre 1951 y 1957 con dinero de la archidiócesis. Durante este periodo, se le dotó al monasterio con agua corriente, electricidad y gas natural. Gracias a los esfuerzos del rey Carol I, la gran iglesia del complejo fue la primera del país en usar luz artificial.

La iglesia vieja

La iglesia vieja fue construida en 1695. En 2006, se cerró al público para recobrar su belleza original. Las pinturas originales del interior fueron completadas por Pârvu Mutu y fueron restauradas por primera vez desde 1795. Reabrió de nuevo en 2016.

La gran iglesia (Biserica Mare/Iglesia Nueva)

La construcción de la gran iglesia comenzó en 1842 con fondos del propio monasterio y fue completado en 1846. El arquitecto encargado fue George Mandrea y es de estilo tanto moldavo como brâncovenesc de Valaquia y recorre su fachada el conocido motivo del cordón o brau realizado en cerámica verde y amarilla. Se dice que la campana con tres rayas verdes esmaltadas que rodea el edificio representa la Santa Trinidad en un dios y la unión de los tres reinos rumanos (Valaquia, Moldavia y Transilvania) en un país.

Pinturas

Interior de la iglesia antigua

Los mosaicos dorados fueron creados por el artista danés Aage Exner en estilo neobizantino. Las ilustraciones principales muestran a cinco personas:

·        Iosif Gheorghian, que reabrió el edificio en 1903.
·        Carol I de Rumanía, vestido de oficial, con su mano derecha apoyada en un pilar al que le falta una pieza. Simboliza la pérdida de algunos territorios de la Gran Rumanía tras la Segunda Guerra Mundial.
·        Isabel de Wied, reina consorte de Rumanía, conocida en el mundo literario como Carmen Sylva.
·        La princesa María de Rumanía, la única hija de Isabel, que murió de niña.
·        Mihail Cantacuzino, constructor de la iglesia vieja.

Mobiliario

El mobiliario fue realizado en madera por Constantin Babic y sus estudiantes de la Escuela de Arte de Bucarest. El trono del rey muestra el emblema real y el lema Nihil sine Deo (nada sin Dios), mientras que en el trono de la reina están estampadas las siglas E.D.; ambos dorados.

Los dos iconos rusos de san Serghei y san Nicolás fueron un regalo del zar Nicolás II de Rusia en 1903. Fueron presentados a los monjes durante el bautizo del príncipe Nicolás de Rumanía, hijo de Fernando I.

Una pieza que destacar es el epitafio de Anna Roth, hecho de plata y oro, que fue realizado entre 1897 y 1900.

El campanario

El campanario fue añadido al muro y terminado en 1892. Con sus 1.700 kilos, fue trasladado desde la torre de Coltea en Bucarest.

El museo

En 1895 se abrió el museo del monasterio, la primera exhibición de objetos religiosos en Rumanía. Alberga colecciones de iconos y cruces del siglo XVII, la primera Biblia en rumano de 1688 y otros objetos valiosos. El museo abre todos los días excepto los lunes, de abril a octubre de 10 a 16 y durante invierno únicamente para grupos de más de veinte personas.

Ubicación

El monasterio se encuentra muy cerca del castillo Peleş y se puede llegar en tren hasta la estación de Sinaia o por carretera.

Fuente: Wikipedia.

 
Iglesia nueva o Biserica Mare.

Iglesia nueva o Biserica Mare.
 

Pórtico de estilo brancovino. 

 

Interior de la Biserica Mare.

Interior de la Biserica Mare.
 
 
Interior de la Biserica Mare.
 
Interior de la Biserica Mare.
 
Iglesia vieja.


Iglesia vieja.


Iglesia vieja.


Iglesia vieja.




Frescos de la iglesia vieja.


Frescos de la iglesia vieja.


Frescos de la iglesia vieja.




Tumba de Take Ionescu.


Tumba de Take Ionescu.


Parte trasera de la Iglesia Vieja.



lunes, 10 de septiembre de 2018

Castillo Pelisor. Sinaia. Rumanía.




  


En 1866, el rey Carol I eligió el lugar personalmente para construir un palacio que fuese residencia de verano y que favoreciese los problemas repiratorios de su frágil hija. Junto al castillo de Peles – que es como se llama-, en los alrededores, se construyeron también un elegante balneario, y varios hoteles de lujo, como el Palace de 1911, y un casino. 

En su testamento de 1914, el monarca dispuso que el palacio debía convertirse en un museo. 

Su sucesor, Ferdinand I, mandó construir otro palacio, el Castillo Pelisor, que también fue convertido, junto con el resto de edificios cortesanos en hoteles, casas de vacaciones y museo en 1947, como parte de la nacionalización del patrimonio real.

Castillo de Peles. Sinaia. Rumanía.


 


 


 
















En 1866, el rey Carol I eligió el lugar personalmente para construir un palacio que fuese residencia de verano y que favoreciese los problemas repiratorios de su frágil hija. Junto al castillo de Peles – que es como se llama-, en los alrededores, se construyeron también un elegante balneario, y varios hoteles de lujo, como el Palace de 1911, y un casino. 

El Castillo Peles se encuentra situado en un jardín organizado al modo pintoresco de los paisajes ingleses. Fue construido por orden del rey Carol I y costeado íntegramente por el soberano.

El aspecto exterior del edificio es similar al de un chalet suizo inspirado por la arquitectura renacentista bávara, un estilo muy común en este tipo de edificaciones del siglo XIX, ajenas a los progresos de la nueva arquitectura del hierro y el cristal. Abundan los elementos clásicos en las galerías columnadas o de madera tallada y en la monumental portada, realzada por una torre.

El abigarrado interior es un muestrario de las más ricas labores artesanales europeas, destacando el fino trabajo de la madera que, en forma de delicados paneles de taracea, recubre gran parte de las estancias del castillo. También hay que destacar el rico mobiliario con el que se decoraron estos amientes, en su mayoría piezas del siglo XV de un alto nivel artístico. Otro de los elementos decorativos de mayor belleza del castillo son las vidrieras, añadidas entre 1883 y 1914.

En su testamento de 1914, el monarca dispuso que el palacio debía convertirse en un museo.
 

Economat. Sinaia. Rumanía.



Uno de los edificios del complejo, el Economat es desde hace años un hotel anticuado pero con un gran encanto. Sin duda, estar albergado en medio del complejo palaciego y rodeado por la noche de los Cárpatos es realmente inolvidable. Además, el hotel no es muy caro y el restaurante apetecible.


Sinaia. Rumanía.


Sinaia se encuentra  situada a 47 km de Brasov y 122 km de Bucarest por lo que es elegido por muchos bucarestinos para pasar cortas vacaciones y practicar deportes de invierno. Los montes Bucegi no son menos atractivos en verano, pues las posibilidades de senderismo de distinta duración y dificultad son abundantes y el entorno natural es impresionante, repleto de vida salvaje.

Administrativamente pertenece a la región de Valaquia, aunque lo cierto es que está más ligada culturalmente a Transilvania.

La localidad debe su existencia al monasterio de Sinaia, obra promovida por Mihai Cantacuzino, impresionado tras su peregrinación al monte Sinaí a finales del siglo XVII. El conjunto está formado por edificios de distintas épocas, pues en el siglo XIX, debido al gran número de monjes que albergaba, hubo de ser ampliado y fue el primer lugar de culto del país en contar con iluminación eléctrica. La construcción fortificada del monasterio atrajo a una mayor población, pero se mantuvo como una tranquila localidad entregada a la vida rural, a pesar de convertirse en importante núcleo de comunicaciones entre Valaquia y Transilvania. De esta época es la iglesia grande, Biserica Mare, dedicada a los santos Pedro y Pablo. Presenta un pórtico en un llamativo estilo brancovino y recorre su fachada el conocido motivo del cordón o brau realizado en cerámica verde y amarilla. En el interior se pueden admirar algunos interesantes frescos neobizantinos así como diverso mobiliario litúrgico en maderas nobles.

Junto a la iglesia se sitúa el museo del monasterio. Alberga una colección de objetos litúrgicos de gran valor, como la primera Biblia traducida al rumano e impresa en Bucarest en 1688.

Uno de los edificios del complejo, el Economat es desde hace años un hotel anticuado pero con un gran encanto. Sin duda, estar albergado en medio del complejo palaciego y rodeado por la noche de los Cárpatos es realmente inolvidable. Además, el hotel no es muy caro y el restaurante apetecible.


En 1866, el rey Carol I eligió el lugar personalmente para construir un palacio que fuese residencia de verano y que favoreciese los problemas repiratorios de su frágil hija. Junto al castillo de Peles – que es como se llama-, en los alrededores, se construyeron también un elegante balneario, y varios hoteles de lujo, como el Palace de 1911, y un casino. 

El Castillo Peles se encuentra situado en un jardín organizado al modo pintoresco de los paisajes ingleses. Fue construido por orden del rey Carol I y costeado íntegramente por el soberano.

El aspecto exterior del edificio es similar al de un chalet suizo inspirado por la arquitectura renacentista bávara, un estilo muy común en este tipo de edificaciones del siglo XIX, ajenas a los progresos de la nueva arquitectura del hierro y el cristal. Abundan los elementos clásicos en las galerías columnadas o de madera tallada y en la monumental portada, realzada por una torre.

El abigarrado interior es un muestrario de las más ricas labores artesanales europeas, destacando el fino trabajo de la madera que, en forma de delicados paneles de taracea, recubre gran parte de las estancias del castillo. También hay que destacar el rico mobiliario con el que se decoraron estos amientes, en su mayoría piezas del siglo XV de un alto nivel artístico. Otro de los elementos decorativos de mayor belleza del castillo son las vidrieras, añadidas entre 1883 y 1914.

En su testamento de 1914, el monarca dispuso que el palacio debía convertirse en un museo. Su sucesor, Ferdinand I, mandó construir otro palacio, el Castillo Pelisor, que también fue convertido, junto con el resto de edificios cortesanos en hoteles, casas de vacaciones y museo en 1947, como parte de la nacionalización del patrimonio real.












Economat.

Castillo de Peles.

Castillo Pelisor.