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sábado, 5 de noviembre de 2016

Catedral de Évora. Portugal.












La catedral de Évora o Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción (en portugués, Basílica Sé Catedral de Nossa Senhora da Assunção) está emplazada en el centro histórico de Évora, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y constituye uno de los monumentos más importantes de la ciudad.

Historia

La ciudad de Évora fue conquistada por los ejércitos cristianos en el año 1166, la construcción de la primitiva catedral se inició, poco después, en 1186, dedicada a la Virgen María, siendo consagrada en 1204. Se trata de un edificio marcado por la transición entre el estilo románico y el gótico. El templo ha sido objeto de distintas reformas y ampliaciones desde su primitiva construcción. Entre 1317 y 1340 se le incorporó el claustro de puro estilo gótico, en los siglos XV y XVI se añadieron el coro alto, el púlpito, el baptisterio y la capilla de Nuestra Señora de la Piedad, también conocida como Esporão, de estilo manuelino, por último en la primera mitad del siglo XVIII, se construyó en estilo barroco la capilla mayor.

La figura histórica más importante asociada con la catedral, fue la del cardenal y rey Enrique I de Portugal, apodado el piadoso, que fue arzobispo y cardenal de Évora. El cardenal Enrique, era hermano del rey Juan III de Portugal y sucedió en la corona de Portugal a su sobrino nieto Sebastián I de Portugal, tras la muerte de éste en la Batalla de Alcazarquivir. Con el fallecimiento del cardenal en 1580, se inició una crisis sucesoria, en la corona portuguesa, que acabó con el nombramiento de Felipe II de España como rey de Portugal.

Exterior del edificio

La fachada principal de la catedral, cubierta con granito rosa, muestra influencias de la catedral de Lisboa, así como de alguna otra catedral española como la de Salamanca y Zamora.2 Destaca la portada de forma porticada, con arco ojival y seis arquivoltas, las columnas están rematadas con una serie de esculturas en mármol, que representan a los apóstoles y que fueron ejecutadas alrededor de 1330, siendo atribuidas a los maestros Pero y Telo de Garcia.3 Flanqueando la portada se levantan dos torres asimétricas, ambas iniciadas en el periodo medieval y completadas durante el siglo XVI. Sobre el nártex, se abre una gran ventanal con tracería gótica que ilumina el interior del templo. Como otras iglesias portuguesas de la época, los muros exteriores se encuentran almenados y decorados con arcadas con ménsulas. También destaca sobremanera el cimborrio que se levanta en el crucero del templo, con una fila de ventanas que inundan el transepto y rematado por una aguja o chapitel.

Interior

La catedral de Évora, construida en su fase inicial entre 1280 y 1340, fue ejecutada siguiendo el modelo de la planta de la catedral de Lisboa, que había sido construida en la segunda mitad del siglo XII en estilo románico. Los constructores de la catedral de Évora, como sucede en la de Lisboa, diseñaron un templo de cruz latina, con tres naves siendo la central de una mayor altura que las dos laterales.

El claustro

El claustro de la catedral se construyó entre 1317 y 1340 en estilo gótico, y muestra también la influencia del claustro de la Catedral de Lisboa. El uso del granito en su exterior le confiere un aspecto pesado y compacto, a pesar de los óculos, decorados con adornos de tracería geométrica, propia del gótico tardío, que se abren sobre los arcos del patio. En sus esquinas se levantan cuatro columnas-estatuas, de mármol, que representan a los evangelistas. La Capela do Fundador, la capilla funeraria del obispo Don Pedro, fundador del claustro, muestra en el centro de la capilla, su tumba con la figura yacente del obispo y una estatua del arcángel Gabriel y otra, policromada, de la virgen María. El piso superior del claustro, al que se accede a través de una escalera de caracol, ofrece una gran vista de la catedral y del paisaje circundante.

Chafariz do Praça do Giraldo. Évora. Portugal.

Iglesia de San Antón y Fuente de la plaza del Giraldo.

Fuente de mármol blanco.

Iglesia de San Antón y Fuente de la plaza del Giraldo.

Iglesia de San Antón y Fuente de la plaza del Giraldo.



La enorme fuente de mármol blanco que hay en el centro data del siglo XVI. Uno de los conductos del acueducto de Évora traía agua hasta esta fuente y surtía de agua potable al pueblo.

Presidiendo la plaza mayor de Évora se encuentra la iglesia renacentista de San Antón, construida en el siglo XVI y que junto a la catedral de Évora y a la iglesia de San Francisco completan este trío de templos religiosos importantes de la ciudad.

Las arcadas de uno de los laterales de la plaza de Giraldo se construyeron para albergar y proteger los comercios que desde el siglo XVI han dado vida a la plaza.

La plaza está dedicada a Giraldo, uno de los conquistadores cristianos que arrebataron Évora a los musulmanes en el siglo XII.


Jardín Diana. Évora. Portugal.

Jardín Diana, templo romano y, al fondo, la Catedral.



Situado frente al templo romano de Évora.

Iglesia de San Francisco. Évora. Portugal.







La iglesia de San Francisco en Évora es una iglesia de arquitectura gótica-manuelina. Construida entre 1480 y 1510 por los maestros pedreros Martim Lourenço y Pero de Trilho y decorada por los pintores regios Francisco Henriques, Jorge Afonso y Garcia Fernandes, está íntimamente ligada a los acontecimientos históricos que marcarán el período de expansión marítima de Portugal. Queda patente en los símbolos de la monumental nave abovedada ojival: la cruz de la Orden de Cristo y los escudos de los reyes fundadores, Juan II de Portugal y Manuel I de Portugal.

Según la tradición, en esta iglesia fue sepultado Gil Vicente en 1536.

Ségun la tradición, el Convento de San Francisco de Évora habría sido la primera casa de la Orden de los Franciscanos en Portugal, habiendo sido fundada en el siglo XII. Según los cánones de la Regla de San Francisco, la primitiva iglesia monástica tenía tres naves, con capillas comunicantes entre sí. En este primitivo edificio se realizaron varias ceremonias importantes, tales como la boda de Pedro I de Portugal con Constanza Manuel de Villena. De ese período quedan algunos vestigios, como lo demuestran las frestas trilobuladas al lado del pórtico principal. La iglesia sería remodelada al final del siglo XV, construyéndose el magnífico templo que hoy subsiste y que es una de las más impresionantes iglesias portuguesas. Respetando los límites originales, las tres naves fueron sustituidas por la nave única subsistente, cubierta por la bóveda gótico-manuelina que alcanza 24 metros de altura. El Convento de San Francisco vivió entonces su época dorada, cuando la corte del rey Alfonso V de Portugal se instaló en el espacio conventual durante sus estancias en Évora. De esta forma, la iglesia de San Francisco fue elevada a la la categoría de Capilla Real, de ahí los múltiples escudos regios de Juan II y Manuel I. En esta época, recibió el monasterio el título de Convento de Oro, tal eran las riquezas con que la Familia Real lo decoraba.

Descripción del edificio

Destacan en toda la iglesia las características de la arquitectura gótico-manuelina, particularmente en las almenas y torres de las fachadas, en el pórtico principal y en la magnífica bóveda de la nave.

Nave de la iglesia

En la extensa nave del templo, se abren diez capillas laterales, compuestas por retablos de talla dorada y policromada (siglo XVIII) y de estucos (siglo XIX). Algunos provienen de la iglesia del Convento da Graça, de donde fueron salvados de la ruina. En el baptisterio está la pila bautismal de la antigua iglesia de San Pedro y una curiosa representación del Bautismo de Cristo en el río Jordán, proveniente del antiguo convento de Santa Mónica.

Capilla Mayor

El retablo de la capilla mayor substituyó a un conjunto de pintura renacentista (en la actualidad disperso por los Museos de Évora y en el Museo Nacional de Arte Antiguo). El retablo actual es de la segunda mitad del siglo XVIII, en mármol, obra que contrasta con el ambiente manuelino del espacio. En él se exponen las grandes imágenes de San Francisco y Santo Domingo, como era costumbre en las iglesias franciscanas. En el alzado de la capilla hay dos bellísimas ventanas renacentistas de mármol, en donde la Familia Real asistía a los oficios religiosos (en el siglo XVI) y un gran órgano de tubos dieciochesco (de Pascual Caetano Oldovini). El coro de los monjes está decorado con representaciones de varios santos franciscanos. Los altares colaterales tienen todavía varias pinturas del período renacentista.

Capilla de la Orden Tercera

Particularmente majestuoso es el conjunto artístico de la Capilla de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia (constituida por legos), en la que se conjugan armoniosamente todo el esplendor de la talla barroca del periodo juanil con los azulejos y telas representativas de temáticas franciscanas.

Capilla de San Juanito

Pequeña dependencia renacentista, de bóveda nervada, otrora independiente del templo franciscano, levantada en la cara norte del transepto. Fue la primitiva sede de la Santa Casa de la Misericordia de Évora y bajo su portada está la escultura del Ángel de la Anunciación, en mármol del siglo XVI.

Sala del Capítulo

De la destrucción de la parte conventual se salvó la antigua sala del capítulo, que en el siglo XIX fue transformada en Capilla del Señor de los Pasos de la Casa de los Huesos (imagen de grande devoción local, representando el sufrimiento de Cristo en el camino del calvario). El camarín donde se expone la imagen es una maqueta de la capilla mayor de la Sé de Évora, habiendo sido construida por orden de J. F. Ludwig, más conocido por Ludovice, el arquitecto que la proyectó en el siglo XVIII.


La Capilla de los Huesos es una de las curiosidades de este gran monumento, siendo uno de los ex-libris de la ciudad de Évora. La capilla fue construida en los siglos XVI y XVII, en el lugar del primitivo dormitorio de los frailes. Su construcción partió de la iniciativa de tres frailes franciscanos que querían proporcionar una mejor reflexión acerca de la brevedad de la vida humana. La capilla está constituida por huesos provenientes de las sepulturas de la iglesia del convento y de otras iglesias y cementerios de la ciudad. Las paredes y parte de las bóvedas de la capilla están revestidas de millares de huesos humanos, que ilustran la idea de los monjes fundadores, expresada en la frase que está encima del pórtico de la capilla: “Nosotros los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos”.

La iglesia es todavía rica en estatuas religiosas, pintura renacentista y barroca, patente en las capillas y demás dependencias que llegaron a nuestros días.