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sábado, 2 de octubre de 2021

Ayuntamiento de Cardona. Cardona. Barcelona.

El ayuntamiento de Cardona se encuentra en la plaza de la Fira, ante la iglesia de San Miguel, en un edificio reformado en 1944 en estilo neorrenacentista. El valle salino y el castillo son los principales, aunque no los únicos, atractivos turísticos de la población.

En la principal plaza de Cardona, llamada de la Fira, encontramos la iglesia de San Miguel a un lado y el ayuntamiento al otro. Hay constancia de que la sede del Ayuntamiento (entonces Consejo del Común) ya se encontraba en esta plaza en 1417, aunque se trasladó al actual edificio en 1630, que fue completamente reformado en el año 1944 en estilo neorrenacentista, según un proyecto del arquitecto Adolf Florensa i Ferrer.


 

Parroquia de Sant Miquel i Sant Vicenç. Cardona. Barcelona. España.

La iglesia de San Miguel de Cardona es una notable construcción gótica situada en el núcleo antiguo de la villa del mismo nombre, perteneciente a la comarca catalana del Bages. Es la iglesia parroquial de Cardona.

La iglesia tiene su origen en época románica, concretamente en el siglo XI. Entonces dependía de la canónica de San Vicente. Se encuentra mencionada desde el 1013.

En el transcurso del siglo XIV se rehízo el edificio (probablemente la obra ya había comenzado en el siglo anterior), levantando una nueva construcción en estilo gótico, de nave única y capillas laterales entre los contrafuertes. Esta nueva construcción se terminó y consagró en 1397. Más adelante, ya en el siglo XVI se añadió una cripta, donde se veneraban las reliquias de los santos mártires Celdonio y Ermenter.

Se trata de una iglesia de una nave central y dos laterales, con tres tramos y un ábside poligonal. Al sur hay una puerta y al lado norte una segunda puerta gótica, con arquivoltas y decoración bastante desgastada. En el interior, son también interesantes las claves de bóveda decoradas con policromía.

Buena parte del valioso mobiliario se perdió en el transcurso de los siglos pero todavía se pueden ver algunas obras de interés. En su interior se conserva una pila bautismal del siglo XV.

El retablo de Santa Ana, la Virgen y san Amador. Se trata de un Políptico de tres calles, obra de Pere Vall. La tabla central está ocupada por la imagen de santa Ana con la Virgen entre san Juan Bautista y san Amador con el donante.

Además de Pere Vall, aquí trabajó en este retablo el «Maestro de las figuras anémicas». De este pintor son las tablas laterales que actualmente acompañan el compartimento central del Retablo del Espíritu Santo (de Pere Vall). Corresponden a diversas escenas pertenecientes al Retablo de Santa Úrsula, obra desmembrada de la que se conservan más elementos en otras localizaciones. 

La mesa central, junto con dos plafones que se conservan en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona forman parte de un retablo dedicado al Espíritu Santo. La tabla central representa el Pentecostés y las otras la escena del Bautismo de Cristo y la Anunciación. El retablo es obra del pintor Pere Vall y cronológicamente, habría que situarlo a principios del siglo XV.

Se venera la imagen de la Virgen del Patrocinio. Una obra gótica, que se dañó gravemente durante la guerra civil española del año 1936 y después se restauró. Hay dos versiones sobre su origen: una que su autor es un maestro de Toulouse, que trabajó en Cardona, la segunda nos dice que se importó desde Marsella (habría estado situada en el Portal Nuevo de aquella ciudad) y que se instaló en San Miguel en 1423.

En el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona se conservan fragmentos importantes de la decoración mural del segundo cuarto del siglo XIV. De autor desconocido. Se representa una Crucifixión y escenas de la vida de san Esteban.

En el Museo Nacional de Arte de Cataluña de Barcelona se conserva una tabla del desaparecido Retablo de San Pedro, procedente de esta iglesia y también obra de Pere Vall, datado en el 1403.

El Retablo de San Blas de 1408, obra de Pere Vall, se conserva en una colección particular.

 






Montaña de sal de Cardona. Cardona. Barcelona. Cataluña. España.

La Montaña de Sal es un fenómeno natural único en el mundo y hoy todavía crece a medida que la lluvia la erosiona. Sus 120 metros son tan sólo la punta de un enorme diapiro de cerca de dos quilómetros de profundidad. Durante una hora, os adentraréis hasta los 86 metros y disfrutaréis del espectáculo de formas y texturas que ofrece el macizo salino.

Durante años, fue una de las minas de sal potásica más importantes del mundo, Mina Nieves de Cardona (1929-1990). Hoy, el viejo recinto minero es el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un gran equipamiento cultural que pretende divulgar la importancia de la sal, la excepcionalidad geológica del yacimiento y el aprovechamiento que el hombre ha hecho durante siglos.

La montaña de sal de Cardona es un diapiro que crece cada año, ocupando una depresión del terreno con forma de elipse alargada con una extensión de terreno de 1800 m de longitud por 600 de ancho y una superficie de 100 ha, con unas características naturales que la han hecho merecedora de ser incluida dentro del Plan de Espacios de Interés Natural de Cataluña.

Los afloramientos de sal se localizan dentro de esta depresión, por lo que fue conocida antiguamente como el Salino, y actualmente lo es como Valle Salino.

Los depósitos salinos de Cardona pertenecen a la llamada cuenca potásica catalana. A su vez, esta cuenca forma parte del conjunto de materiales evaporíticos que se depositaron en la cuenca del Ebro durante el Eoceno superior.​ La Montaña de Sal forma un cerro situado al pie de la sierra de las Garrigues y a la derecha del río Cardener. Al sur del núcleo urbano de Cardona. El cerro es drenado por el torrente Salado que discurre hacia el valle Salino donde confluye con el Cardener en La Coromina. Se trata de relieves bajos pero con una geomorfología muy singular con profundas incisiones fruto de la peculiar forma de erosión ligada a los procesos de disolución de las sales.

El Valle Salino de Cardona se explotó desde el Neolítico y el sistema de explotación a cielo abierto se mantuvo invariable hasta la introducción de la pólvora, en el siglo XVIII.

Debido al descubrimiento de potasa por el ingeniero Emili Viader a principios del 1900 -que buscaba en Cardona la explotación de sales potásicas análogos a los yacimientos alemanes - se abrió el Pozo del Duque, la primera mina de sal subterránea, abierta entre 1902 y 1905. El descubrimiento de las sales potásicas propició la segunda industrialización de Cardona, después de la textil. Se duplicó la población y se produjeron importantes transformaciones en su paisaje urbano y social.

El inicio de la extracción de la potasa transformó una población agrícola y textil en un pueblo básicamente minero. Cabe destacar las continuas huelgas por las malas condiciones (chabolismo, falta de higiene, falta de servicios básicos, etc.) en las que vivieron los primeros mineros, muchos de ellos venidos de Almería y Murcia, y las muertes continuas durante los 60 años de explotación (75 fallecidos) por las duras condiciones de trabajo.

La Unión Española de Explosivos, a partir de las investigaciones de sales potásicas hechas en Suria, compró en 1923 los terrenos de las salinas de Cardona al duque de Medinaceli, y en 1925 empezó la apertura de pozos y de las minas o galerías. El mineral extraído se enviaba a una fábrica de beneficio y luego, mediante camiones, a la estación de ferrocarril de Suria, de donde iba al puerto de Barcelona para la exportación. En 1970 las minas pasaron a manos del grupo Unión Explosivos Río Tinto (ERT). En 1986 esta explotación empleaba a 560 trabajadores.3​ En septiembre de 1990 se cerró la explotación de potasa. Del interior de la tierra se habían extraído un total de 37.874.843 toneladas de mineral, y la explotación ya había alcanzado los 1308,7 metros de profundidad con los consiguientes problemas técnicos (se pasó a trabajar de vertical a horizontal) y para el personal (temperaturas de más de 50º)

Después del cierre de las minas se inicia la explotación turística de la zona, creando el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un equipamiento cultural que se inauguró en el año 2003 en el interior del recinto de la Mina Nieves. En él se puede ver la historia de la explotación industrial del Valle. También se puede ver la maquinaria de extracción mineral del pozo, tal como era cuando estaba en pleno funcionamiento. También se puede visitar el interior de las galerías de la Montaña de Sal en un recorrido guiado a 86 m de profundidad.





 

 

 

 

 

 










 

jueves, 29 de julio de 2021

Rupit. Osona. Barcelona. Cataluña.

El municipio de Rupit i Pruit, resultado de la anexión en 1977 de Pruit a Rupit, se encuentra en el centro geográfico de las montañas de Collsacabra. El territorio se extiende por el llano de Montdois, a la izquierda del valle del Ter: destaca el llano de Aiats, rodeado de precipicios. La riera de Rupit o de Sallent, afluente del Ter, drena el término y el torrente del Gravet desemboca en el municipio.

El origen de la villa lo encontramos en el castillo que se construyó por los alrededores del año 1000, substituyendo el originario de Fábregues. En su entorno es fueron construyendo las casas de los pobladores.

En el siglo XIV la población sufrió un descenso importante, pero se recuperó. Durante los siglos XVII y XVIII llegó al máximo esplendor que recuerda la villa.

Pruit, el núcleo vecino, se nombra ya el 955, cuando pertenecía a los vizcondes de Osona. Siempre ha estado unido al castillo y a la jurisdicción de Rupit.

El 1860 eren dos municipios independientes, pero a finales del siglo XX volvieron a formar una sola unidad administrativa.

En el núcleo antiguo de Rupit encontramos viejas casas de piedra del siglo XVI al XVIII, muchos de los cuales conservan aún l fecha y los nombres de los fundadores. Tienen bonitos portales y entradas, ventanas trabajadas, balcones de madera y escudos.

Destacan las de las calles del Fossar y de la iglesia. En el número 12 de la calle del Palau se encuentra la Notaría Soler, un palacio notarial del cual se tienen noticias desde el siglo XIV. Tiene la puerta principal adovelada con el escudo de la familia Soler.

En el mismo núcleo se encuentra la iglesia de Sant Miquel Arcángel (siglo XVII). Es de estilo barroco con elementos neoclásicos, coronada con un arco de medio punto, de piedra, con cinc columnitas cónicas. Destaca el retablo, adquirido en Olot el 1878, y el campanario de piedra, construido entre 1786 y 1869.

La antigua iglesia parroquial, situada en el camino de Rupit a mas del Pendís, era la de Sant Joan de Fábregues. Original del siglo XI, es un edificio románico de una sola nave con tres ábsides en forma de trébol y el cimborio octogonal rematado con lucerna. Fue restaurada el 1976.

Encima de una roca elevada, en un meandro de la riera de Rupit, se encuentra la iglesia de Santa Magdalena (siglo XVIII), con puerta adovelada y nave de vuelta de cañón.

Además del núcleo histórico y las iglesias, los otros elementos arquitectónicos importantes son los puentes y las masías. Entre los puentes destaca el de Can Badaire: situado encima de la riera de Rupit. Servía de paso al camino de Rupit a Susqueda y fue reconstruido el 1983.

También hay que ver el puente Colgante, construido el 1945 y restaurado el 1994, y el puente de la Sala, medieval, sobre la riera de Rupit y situado debajo del caserío del mismo nombre, en el camino entre Rupit y Cantonigrós.














































sábado, 24 de julio de 2021

Vic. Osona. Barcelona. Cataluña.

 

Llamada en tiempos de los romanos Ausa Iberica (entre los siglos III a.C. y I d.C.), Vic ha ido creciendo en anillos concéntricos alrededor de la plaza, centro del núcleo medieval, donde se conserva un templo romano del siglo II. 

Ocupada por los musulmanes el año 718 y repoblada por Guifré el Pilós en el siglo X, las donaciones de este último dividieron la administración y el poder de la villa en dos sectores diferenciados: el nobiliario, representado por el linaje de los Montcada, y el eclesiástico, que mandó construir una nueva catedral después de que los musulmanes destruyeran la original. El poder eclesiástico terminó controlando la ciudad con la creación del condado de Osona el 1356.

Después de un período estancado provocado por el bandolerismo y las difíciles cosechas, así como la destrucción de los arrabales durante la Guerra dels Segadors (1655), en el siglo XVIII la ciudad fue uno de los primeros focos de rebelión catalana contra Felipe V. 

En el siglo XIX consiguió abrirse en el mercado exterior con nuevas vías de comunicación y la llegada del ferrocarril, hecho que compensó el relativo aislamiento que había sufrido antiguamente, porque no disponía de un canal que llevara agua del Ter.

La llegada de la industria en la década del 1920 y el fenómeno de la inmigración acabaron consolidando el crecimiento de la capital de Osona. 

La ciudad cuenta con numerosos hijos ilustres, entre el cuales destaca el filósofo y teólogo Jaume Balmes (1810-1848), uno de los pensadores del siglo XIX más influyentes en la Península.






El puente de Queralt fue, durante mucho tiempo, el único acceso a la ciudad. A lo largo de los siglos ha sufrido muchas modificaciones. Se restauró en el 1472, al final de la guerra con Juan II. En 1769 se restauró una parte de la barandilla y en 1863, después de unas grandes lluvias, fue necesario consolidar sus pilares. Después de 1840, con motivo de la construcción de la carretera que rodea las murallas, se tapó y suprimió la arcada más cercana a la ciudad. La remodelación más importante fue después de la Guerra Civil Española, donde buena parte del canto cercano a las murallas fue derribado. El puente fue restaurado en 1940.

Está formado por cuatro arcos de media punta de diferentes dimensiones. Sobre los pilares, con tajamares, se abren unos arcos de media punta para aligerar el peso de la estructura. Actualmente conecta la calle de San Francisco con la parte antigua de Vich.

Estructura.

Tiene una longitud de 35m y una anchura de 3m. Actualmente consta de cuatro arcos de medio punto con una misma luz, que descansan sobre tres pilares sobre el cauce del río. Está reforzado desde la mitad, aproximadamente hasta sus cimientos. Estos refuerzos están pensados para mejorar la resistencia hidráulica de los pilares a la corriente. Sobre cada uno de los pilares están los arcones correspondientes, destinados a mejorar la esbeltez del puente y rebajar la obra muerta. Como aportaciones medievales posteriores, podemos destacar los perfiles triangulares de los pilares y los arcones, que también podemos encontrar en puentes de la misma época.



El templo romano de Vic está en el núcleo antiguo, cerca de la iglesia de la Piedad y de la plaza Vieja. Tiene la gran particularidad, por increíble que pueda parecer, de que no se descubrió hasta 1882, cuando se derrumbó el castillo de Montcada, ya que las paredes del templo formaban parte del patio interior. Quizás por este motivo se conserva en magníficas condiciones, a pesar que data del siglo II d. C. 

El castillo fue construido en el año 897 por Guifré el Pilós. Se había usado como residencia del veguer, sede de la curia real, granero de la ciudad y cárcel. Del castillo se conservan restos de los sectores norte y poniente. 

El templo romano pertenecía antiguamente a la urbe romana de Ausa, que actualmente correspondería a Vic. Tiene un pórtico de seis columnas con capiteles corintios que sostienen un frontón. Una columna lateral completa el espacio del pórtico. 

El templo mide 12,10 metros por 10,10 metros y está construido encima de un podio por el que se accede a través de unas escaleras situadas en la fachada central. Gran parte de las columnas se construyeron siguiendo el modelo de la única existente, como también el frontón, en el año 1959.

Declarado Bien Cultural de Interés Nacional, el monumento es visitable de martes a domingo y el acceso es gratuito.



Iglesia del Carmen.