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viernes, 27 de diciembre de 2024

Monasterio de Santa Magdalena. Palma de Mallorca.

 

El Monasterio de Santa Magdalena, ubicado en Palma de Mallorca, tiene sus orígenes en un hospital fundado en 1231 tras la conquista de Mallorca por el conde Hug IV de Empúries.

Inicialmente, funcionó como una casa para mujeres arrepentidas. En 1349, la comunidad adoptó la Regla de San Pedro y, a finales del siglo XIV, la Regla de San Agustín, consolidándose como monasterio de canonesas agustinas. El rey Pedro el Ceremonioso protegió esta institución, similar a su apoyo al convento de Santa Magdalena en Barcelona. A mediados del siglo XVI, la llegada de Santa Catalina Tomás, quien residió en el monasterio desde 1552 hasta su muerte en 1574, revitalizó la comunidad y le otorgó un nuevo esplendor.

Actualmente, el monasterio conserva elementos arquitectónicos góticos y barrocos, reflejo de su evolución histórica y espiritual en la ciudad de Palma.

La fundación de este monasterio es motivo de discusión, ya que no se dispone de ningún documento que pueda establecerla, sin embargo, habría que situarla a principios del siglo XIV. Varios autores consideran que se efectuó en 1332, pero existen indicios que la sitúan antes de esa fecha. Inicialmente, se trataba de una casa de arrepentidas fundada junto al hospital de la Magdalena fundado en 1231, después de la conquista de Mallorca por el conde Hug IV de Empúries (1200-1230), que había participado en aquella campaña.

No consta el seguimiento de ninguna regla concreta en su estado inicial, pero en 1349 se regularizó la situación adoptando la regla de San Pedro y años después, a finales del siglo, se impuso la regla de San Agustín, oficialmente reconocida. Recibió protección de Pedro del Ceremonioso de forma análoga a lo que hizo este monarca con la casa de Santa Magdalena de Barcelona. Fue un monasterio bastante discreto en cuanto a su situación económica, las monjas de la comunidad no destacan especialmente por proceder de familias nobles.

En 1541 llegaron unas monjas de Santa Margalida con el fin de conducir su reforma en lo que se refiere a las costumbres. Lo que le dio un impulso importante fue el paso por su comunidad de santa Catalina Tomás (1531-1574). Fue en aquella época que también se adaptó a las normas surgidas del Concilio de Trento, especialmente en lo que se refiere a la clausura. Durante el siglo XVIII se reconstruyó buena parte del monasterio y levantó la iglesia actual. Esta casa todavía mantiene su actividad en la ciudad de Palma.

Orígenes

El monasterio tiene sus raíces en el siglo XIII, poco después de la conquista de Mallorca por el rey Jaime I de Aragón en 1229. Inicialmente, funcionó como una casa de acogida para mujeres arrepentidas, fundada en 1231 por el conde Hug IV de Empúries. Este tipo de instituciones eran comunes en la época, ofreciendo refugio y guía espiritual a mujeres que buscaban cambiar de vida. En sus primeros años, la comunidad vivía bajo la Regla de San Pedro, pero hacia finales del siglo XIV, adoptaron la Regla de San Agustín, marcando un cambio hacia una estructura monástica más formal.

Protección Real y Consolidación

El monasterio recibió un fuerte respaldo de la Corona de Aragón, especialmente del rey Pedro IV el Ceremonioso. Este monarca, conocido por su devoción religiosa y su interés en apoyar comunidades monásticas, otorgó privilegios y protección al monasterio, consolidando su papel como una institución clave en la vida espiritual de Mallorca.

Santa Catalina Tomás

Uno de los eventos más significativos en la historia del monasterio fue la llegada de Santa Catalina Tomás, una de las santas más veneradas de Mallorca. Catalina ingresó al monasterio en 1552, donde vivió hasta su muerte en 1574. Su vida estuvo marcada por visiones místicas y una profunda entrega a la vida religiosa. La canonización de Santa Catalina en 1930 trajo una nueva relevancia al monasterio, que se convirtió en un lugar de peregrinación para los fieles que desean rendir homenaje a esta santa mallorquina.

Arquitectura y Patrimonio

El monasterio combina elementos arquitectónicos de los estilos gótico y barroco, reflejo de las distintas fases de construcción y remodelación a lo largo de los siglos. Su iglesia, en particular, destaca por su sobriedad y belleza, albergando el sepulcro de Santa Catalina Tomás. También conserva un claustro tranquilo, ideal para la meditación y la oración.

Actualidad

En la actualidad, el Monasterio de Santa Magdalena sigue activo como convento y lugar de culto. Las canonesas agustinas que lo habitan continúan la tradición de oración y vida en comunidad. Además, el monasterio es un punto turístico importante en Palma, no solo por su valor arquitectónico e histórico, sino también por su importancia espiritual.

Curiosidades

    El monasterio alberga reliquias de Santa Catalina Tomás, incluyendo su hábito y objetos personales.

    Cada año, en el día de su festividad, se celebran procesiones y actos religiosos en su honor, atrayendo a numerosos fieles de toda la isla.

El Monasterio de Santa Magdalena, con su historia rica en espiritualidad, cultura y tradición, es un símbolo de la conexión entre el pasado y el presente de Mallorca, manteniéndose como un faro de fe para la comunidad local.

domingo, 6 de febrero de 2022

Jaime I: Cruz del desembarco. Santa Ponça. Mallorca.












 

Jaime I desembarcó en Santa Ponça el 10 de septiembre de 1229.

“... Y tomamos esta decisión: enviar a don Nuno en una galera que era suya, y también a Ramon de Montcada en la galera de Tortosa, y que fuesen bordeando la costa, como quien va a Mallorca, y que atracasen donde les pareciese que la escuadra pudiese atracar. Y encontraron un lugar llamado Santa Ponça, y les pareció que era un buen lugar para atracar, ya que había una colina cerca del mar y, con quinientos hombres que la subiesen, no deberíamos temer perderla antes que la escuadra al completo hubiese llegado. Y así se decidió que ese domingo llegasen a esa colina del Pantaleu. Y después de eso, el domingo, a eso del mediodía, un sarraceno llamado Alí, de la Palomera, vino nadando hacia nosotros, y nos explicó cosas acerca de la isla, del rey y de la ciudad.”

Llibre dels fets (1244 - 1275)

Jaime I de Cataluña y Aragón, el Conquistador

(Montpellier, 1208 – Valencia, 1276). Conde de Barcelona y rey ​​de Aragón, Valencia y Mallorca y señor de Montpellier. Hijo de Pedro II el Católico y de María de Montpellier. A  la muerte de su padre, con apenas 10 años,  tomó el trono. Junto con un grupo de nobles catalanes planificó la conquista de las islas, con la idea de tener un reino en el mar. El 5 de septiembre, la flota catalana, capitaneada por Jaime I, zarpa de Salou y desembarca en Santa Ponsa el 10 de septiembre, donde tiene lugar la primera batalla contra la población sarracena. A la conquista Mallorca el año 1229 siguieron la de Menorca, Valencia y las Pitiusas y empezó entonces un período de expansión y esplendor para la Corona de Aragón por el Mediterráneo. Tanto para la historiografía como para la literatura, Jaime I  dejó una magnífica obra, la crónica Llibre dels fets. Es una de las mejores obras de la literatura medieval catalana, no tan sólo por su valor histórico, sino también por su alta calidad literaria literario siendo un buen ejemplo de la lengua de la época. De forma autobiográfica la crónica narra los hechos más significativos de la vida y  hazañas del rey. Comienza con su nacimiento  y probablemente se completó  justo antes de su muerte. Junto a la narración de los grandes hechos históricos también incluye pequeños detalles que dan a la obra un carácter más humano y verosímil. En su testamento dejó Mallorca a su hijo Jaime II.

Santa Ponça

Las tropas catalanas del rey Jaime I desembarcaron en la costa de Santa Ponça, lugar donde acaecieron las primeras batallas contra los musulmanes. Muy cerca de la costa se encuentra el Puig de Sa Morisca, en cuya cumbre se conservan los restos de una fortificación almohade: probablemente desde allí los musulmanes vieron llegar al ejército catalán. La toponímia recoge, cual crónica fiel, los hechos históricos: de ahí que el coll de sa Batalla haga referencia al lugar donde se produjo el encuentro más importante entre las tropas catalanas y árabes, camino a la ciudad de Madina Mayurqa.

En 1929, y para conmemorar el 700 aniversario de la conquista catalana, se alzaron varios monumentos. Cerca del mar se encuentra la cruz del desembarco, reconstruida en 1996 tras ser destruida por un relámpago. En su base contiene escenas relativas al momento de la conquista.


domingo, 28 de noviembre de 2021

Castell del Rei. Pollensa. Mallorca.

 Datos castillo

Nombre: Castell del Rei

Municipio: Pollença (Mallorca)

Localidad: Pollença (Mallorca)

Provincia: Islas Baleares

Altitud: 475 m

Emplazamiento concreto: Costa

Accesos: Se puede llegar en coche prácticamente hasta su base.Lo usual es dejar el coche en las primeras casas de Ternelles y continuar el buen camino a pie. En cualquier caso hay que pedir permiso a los propietarios de la finca.

Tipología: Castillo Medieval Militar

Observaciones de tipología: Actualmente el conjunto constituye una ruina no consolidada.

Sistema constructivo: Mampostería

Elementos estructurales:

Planta: Cuadrada

Elementos arquitectónicos:

En los alrededores de las ruinas, existen los restos de una entrada. Probablemente existió en las cercanías del muro algún puente levadizo. Pasando por un montón de escombros llegamos a una especie de terraza y se estira hasta una grieta donde dos rocas forman un pasadizo abovedado, que discurre debajo de unos restos de una torre. La bóveda se apoya sobre las rocas formando un arco. El pasadizo entre las dos rocas mide 1100 m en tanto que la bóveda alcanza 2 m. El muro exterior del castillo, por la parte interior tiene una altura de 3,25 m y una abertura que corresponde a lo que vemos tapiado desde arriba. El muro tiene hasta la altura indicada, un grosor de 0´75 m, después forma un banco y se queda con un grosor de 0,50 m. Se conservan almenas, aljibe, torre.

Estado de conservación:

Estado: Ruina Progresiva

Situación legal:

Datos registrales:

Titularidad: Privado

Datos históricos:

Tal vez los romanos tuvieran ya un castillo en aquel peñasco, pero lo que si es indudable, es que la fortaleza constituye un reducto muy importante durante la dominación musulmana. Prueba de ello es que los moros montañeses acaudillados por Xuaid, no se rindieron hasta febrero de 1231 después de la conquista de Palma. El rey conquistador, vista la importancia que tenía el castillo, se lo reservó para sí, en una permuta que hizo con el conde Urgel, y nombró como castellano o alcaide de la fortaleza a Arias Yanyez, que era castellano del castillo de Pollensa y del de Aloró, con un haber anual de 800 sueldos reales de Valencia y 60 cuarteradas de trigo.

En 1285 D. Alfonso de Aragón vino a usurpar el trono a su tío D. Jaime II de Mallorca, el castillo de Pollensa dio asilo a los caballeros fieles a su legítimo rey. Pero más tarde en 1343 es cuando se dan las mayores gestas alrededor de lo que hoy son estas pobres ruinas. Cuando todos los pueblos y los demás castillos de Mallorca estaban sometidos al rey de Aragón, el castillo de Pollensa, se mantenía fiel al legítimo monarca. Y todo el poder del que fuera gobernador de Mallorca, Arnaldo de Erill, se frustraba contra aquellas peñas ardorosamente defendidas. El 23 de junio de ese año, partía desde Palma, la hueste que había de poner cerco al invencible castillo, mientras por mar, eran conducidas las máquinas para hostigar a los sitiados. Sin embargo la guarnición aún fiel a Jaime III de Mallorca, no se rindió hasta el 29 de agosto, una vez perdida toda la esperanza de que los isleños se manifestasen a favor de su legítimo rey. A partir de entonces decae la importancia del castillo, por una serie de circunstancias, entre ellas la evolución de los sistemas de fortificación, que hacen que los débiles parapetos del castillo de Pollensa, sean inútiles frente a una potente artillería.

El castellano deja de ser un cargo real, para convertirse en meramente honorífico, distribuido entre la nobleza.

La guarnición del castillo, varió mucho a través del tiempo. En los siglos XIV y XV pudo haber una guarnición de unos diez hombres, y fue disminuyendo en los siglos XVI y XVII, cuando había únicamente dos sirvientes. Que al ser nombrados, se presentaban ante el baile real de Pollensa y prestaban homenaje de fidelidad al rey. Eventualmente y dependiendo del peligro existente, los habitantes del valle de Ternellas, estaban obligados a prestar servicio en el castillo.

En el siglo XVI el castillo había perdido todo su valor como fuerte, prestando únicamente servicios de vigilancia en esta parte de la costa Norte de la isla.

En 1564 se utilizó como lazareto albergarido a los apestados que fueron enviados desde Barcelona, pues estaba infectado el puerte de aquella ciudad. (Caldentey).

En la visita de inspección que realiza Benito Verger en 1597, precisamente el 25 de junio a las 2 h. De la tarde, encontró solamente una mujer vieja de 80 años, y le dijo que su marido Juan Ferragut y su hijo estaban segando. Los hizo venir y éstos le expusieron que no tenían paga alguna, y por tanto tenían que trabajar para lograr su sustento.

El armamento existente entonces, era una pieza de artillería de bronce, de 7 u 8 quilates, con las cureñas y atacador en buen estado, dos armarils de bronce con sus servidores y moldes para hacer balas, una pieza de artillería de hierro colado, inservible, con 10 libras de pólvora y 4 balas para la pieza de bronce.

Unos años más tarde, en 1715 se decretó el completo abandono del Castillo del Rey, juntamente con el de Alaró, siguiendo sin embargo, el servicio de vigilancia costera. Los talaiers no percibían salario alguno, sino que era una obligación incluída al tomar en arrendamiento el territorio circundante al castillo.

En la relación de 1769 y la recesión de 1794, no figura el castillo de Pollensa, como lugar fortificado, progresivamente el castillo de tan singular historia, se ha ido degradando, hasta encontrarnos con las ruinas actuales.

Bibliografía:

GONZALEZ DE CHAVES ALEMANY, Juan. Fortificaciones costeras de Mallorca. Colegio Oficial de Arquitectos de Baleares. Baleares, 1986.

Información turística:

Acceso al castillo:

Se puede llegar en coche prácticamente hasta su base. Lo usual es dejar el coche en las primeras casas de Ternelles y continuar el buen camino a pie. En cualquier caso hay que pedir permiso a los propietarios de la finca.