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viernes, 5 de mayo de 2023

Torre de la Ciudad Vieja y Estatua de Carlos. Praga. Chequia.

Torre del Puente de la Ciudad Vieja (Staroměstská mostecká věž)

La Torre del Puente de la Ciudad Vieja pertenece a las construcciones góticas más impresionantes del mundo. La torre, junto con el Puente de Carlos, fue construida a mitad del siglo XIV por el emperador Carlos IV según el diseño de Peter Parler. La puerta a la Ciudad Vieja fue a la vez concebida como un simbólico arco de triunfo, por el cual pasaban los reyes de Bohemia en su marcha de coronación. Para disfrutar de unas vistas inolvidables, los visitantes tienen que subir 138 escalones para llegar a la galería.

Historia del edificio

Una de las obras más impresionantes del gótico secular en el mundo, la torre fue construida por el taller de Petr Parléř de la Catedral de San Vito según el diseño de Parléř en la segunda mitad del siglo XIV. La obra fue dirigida por el escultor y constructor Michael Savoyen, nuero de Parléř e hijo del arquitecto de la Catedral de Colonia. En 1385 el picapedrero Petr tomó a su cargo la casa y el taller y fue él quien terminó la torre. Alrededor de cien pedreros participaron en las obras además de los diseñadores y escultores principales.

Doce cabezas de algunos de los 21 líderes de la Sublevación Estamental ejecutados en la Plaza de la Ciudad Vieja fueron expuestas en 1621 como advertencia en la parte superior de la torre. Las cabezas permanecieron colgadas allí por más de 10 años y fueron luego removidas secretamente en la noche y enterradas en un lugar desconocido hasta hoy.

En 1648 la torre sufrió daños durante el sitio sueco de Praga, sobre todo la cara que da al puente, adornada originalmente con estatuas de la Virgen en trono, el emperador y rey Carlos IV y su consorte Isabel de Pomerania. En la consiguiente reconstrucción, realizada entre 1650 y 1653 por Carlo Lurago y Giovanni Spinetti, una placa de piedra con texto en latín conmemorando la heroica lucha de los praguenses contra los suecos fue colocada sobre dicha fachada. Entre 1854 y 1878 la torre pasó por una minuciosa reconstrucción dirigida por Josef Mocker, durante la cual recibió su techo actual con cuatro torretas en las esquinas. Se realizaron más obras de restauración entre 1952 y 1953 y también en 1978. En el curso de un arreglo menor fueron por casualidad encontradas dos inscripciones misteriosas debajo del techo, escritas sin espacios entre las palabras, que se leen igual de derecho y al revés. Escritas correctamente son estas: Signate, signate, mere me tangis et angis; Roma, tibi subito motibus ibit amor (Señal, si con el tocar me deshonras, ahorcado serás; Roma, amor te será sacrificado de repente con trastornos). Estas frases carecen de un sentido profundo, pero se dice que ocultan en ellas una fórmula mágica de la fuerza y del poder. Es la llamada trampa mágica – un conjuro que tenía que ahuyentar a las fuerzas del mal. Tales inscripciones eran comunes en edificios sacros, sobre todo en Italia.

Decoración escultórica y simbolismo

Las primeras estatuas que se encuentran en la parte inferior están en las ménsulas desde las cuales se levanta el arco de la puerta. En la cara este (la que da a la Ciudad Vieja) está a la izquierda un león devorando un pernil, a la derecha un águila devorando un conejo. En la cara oeste a la izquierda un águila luchando con un grifo, ave mitológica con la cabeza, el cuello y las alas de un águila y el cuerpo, las extremidades y la cola de un león, a la derecha un león luchando con una serpiente. El grifo nació de la unión del león y el águila y la decoración de la torre hace una alusión interesante a este símbolo: en el gablete encima de la estatua de San Vito se encuentra el águila heráldica de San Venceslao y en una ménsula encima de ella está el león checo. El día de la fiesta de San Vito (el 15 de junio) la sombra de la cabeza del león cae sobre el pecho del águila, simbolizando así también la unión de Bohemia y Moravia.

En los chaflanes, a la altura de unos 2 metros, están pequeños grupos de esculturas cómicas: a la izquierda una mujer en hábito y un hombre, cuya mano indiscreta llega debajo del brial de la mujer (dicen las malas lenguas que se trata de una monja y un monje), a la derecha un hombre que está intentando de explorar con su mano los pechos de una mujer.

Entre la parte superior del arco de la puerta y los chaflanes está una imagen de martín pescador en una corona (toalla amarrada con un nudo – emblema del gremio de los barberos), símbolo de Venceslao IV. El martín pescador simboliza también el alma humana, se le adjudicaba la capacidad de proteger ante un rayo, multiplicar tesoros escondidos y calmar las tormentas. La parte de la planta baja de la torre hasta la altura de “un jinete montado en su caballo” corresponde al mundo terrestre, pecaminoso.

La siguiente franja corresponde al simbolismo de la luna; por encima de la puerta en la cara este están los emblemas de las tierras gobernadas por Carlos IV, incluyendo los de Görlitz y Baja Lusacia, territorios conseguidos en 1373, pero se separaron inmediatamente después de su muerte (1378). Por consecuencia, la decoración tuvo que haber sido hecha durante la vida de Carlos. Los dos emblemas del centro son los más importantes: el águila negra sobre el fondo dorado – emperador romano, y el león plateado de dos colas sobre el fondo rojo – rey bohemo.

El simbolismo oculto de la primera planta es el del sol; en el centro destaca la estatua del santo patrono del puente, San Vito, posicionado sobre un modelo del puente, a los costados están las figuras sentadas de Carlos IV (como un hombre ya mayor) y Venceslao IV (como un joven), protegidos por un escudo triangular decorado con 24 cangrejos – símbolos de las 24 horas del día. Los dos soberanos llevan la corona imperial. Más arriba de ellos están las figuras de San Adalberto y San Segismundo.

Las estatuas fueron creadas entre 1389 y 1400. En el año 1854 fueron restauradas de manera poco profesional por V. Linhart y J. Heidelberg. En 1978 fueron reemplazadas por copias de piedra artificial, los originales se exponen en el Lapidario del Museo Nacional.

Una placa con inscripción en latín que conmemora la reconstrucción del puente después de la inundación de 1784 fue colocada en la cara lateral de la torre (hacia el convento de los Caballeros de la Cruz) en 1857.

El pasaje debajo de la puerta con abovedado gótico tiene 8 metros de ancho y luce restos de pintura gótica en la bóveda, completados en 1877 y 1878 por Petr Maixner. La bóveda de crucería del pasaje está dividida por nervaduras entrecruzadas en ocho espacios, dentro de los cuales aparece de nuevo el martín pescador en la corona. En la parte de abajo está una doncella barbera con una herrada en la mano – una referencia a la leyenda de la barbera Zuzana quien liberó al rey Venceslao IV dejándolo huir de un baño adyacente, donde éste acudió para lavarse en la época de su aprisionamiento.

Una escalera de caracol con 138 escalones permite acceder a la torre desde el pasaje. La columna que sostiene a la escalera termina con una estatua de un guardián de la torre de los años 50 del siglo XV. En la primera planta solía al parecer ubicarse el puesto de guardia desde el cual se hacía bajar la reja de hierro para cerrar la puerta. En la segunda planta, que servía como prisión para deudores de familias respetables, destaca el techo neogótico realizado en 1880 según el proyecto del arquitecto Jan Schöbl. Las ventanas lucen vitrales diseñados por Jiří Binko. La torre tiene alrededor de 47 m de alto y el techo con galería mide unos 18 m.

Cambio de las estatuas en 2006

En el otoño del 2006 las copias de las estatuas de piedra artificial de no muy alta calidad instaladas en 1978 fueron reemplazadas por piezas nuevas de piedra arenisca de Hořice de calidad superior. Se cambiaron las estatuas de San Segismundo, San Adalberto, San Vito, Carlos IV y Venceslao IV, el león y dos almetes. El cambio mismo fue realizado utilizando una grúa medieval única, construida por Vít Mlázovský y Petr Růžička de la compañía Ars Tignaria de acuerdo a una imagen de la biblia de Venceslao IV.

Estatua de Carlos IV

Este importante monumento neogótico en Europa Central se construyó en un taller de Núremberg en 1848 con motivo del 500º aniversario de la fundación de la Universidad Carolina. Se creó a partir de una maqueta del escultor Arnošt Hähnel, nacido en Dresde.




martes, 18 de abril de 2023

Puente de Carlos. Praga. Chequia.

Entre las muchas atracciones de la ciudad de Praga, ¡el Puente de Carlos sobre el Moldava es definitivamente una visita obligada!

Frecuentado por praguenses, artistas callejeros, turistas y vendedores de recuerdos, es el puente más antiguo e importante de la ciudad.

Además de tener un alto valor histórico, el Puente de Carlos es también el enlace perfecto entre la Ciudad Vieja (Staré Město) de la capital de la República Checa y el distrito de Malà Strana.

Así que aquí está todo lo que hay que saber sobre este maravilloso monumento.

Un poco de historia

El Puente de Carlos en Praga fue construido en 1357 a instancias del monarca Carlos IV.

El rey encargó al arquitecto Petr Parler que diseñara lo que antes se conocía como Puente de Piedra. Karluv Most (este es su nombre original) se completó en 1402.

El arquitecto Parler es muy famoso en la ciudad porque fue el autor de otros dos monumentos famosos en la capital de la República Checa, la Catedral de San Vito y el Castillo de Praga.

¿Cuáles son las medidas del Puente de Carlos?

El Karluv Most es:

515,76 metros de largo

9,5 metros de ancho

Además, se apoya en 16 arcos que miden entre 16 y 24 metros aproximadamente, y tiene dos torres en los extremos, una en el lado de Malà Strana y otra en el lado de Staré Město.

Los mitos y leyendas están vinculados al Puente de Carlos, estudiado durante mucho tiempo por los amantes del esoterismo y la alquimia.

Consideras, por ejemplo, el hecho de que el rey Carlos IV colocó la primera piedra a las 5.31 de la mañana del 9 de julio de 1357.

¡Estos números no son aleatorios! Si escribe en el orden año, día, mes, hora, obtiene una primera escala creciente y, después del número 9, decreciente. 1 3 5 7 9 7 5 3 1

Esta alquimia matemática estaría ligada a significados esotéricos precisos.

En 1723, se hizo una adición interesante al puente. De hecho, se instalaron linternas de aceite que aún hoy representan su principal medio de iluminación. Las linternas hacen que la atmósfera del Puente de Carlos sea aún más mágica y misteriosa, para vivirla plenamente durante las tardes llenas de bruma y neblina.

Es útil saber que el acceso a los automóviles en el puente no se ha permitido desde 1965, mientras que el servicio público de autobús y tranvía se concedió hasta la Segunda Guerra Mundial.

Santos y leyendas

Como se mencionó, el Puente de Carlos está vinculado a numerosas historias, mitos y leyendas en las que la ficción y la realidad se entrelazan.

Además, el monumento está estrechamente relacionado con algunas figuras históricas y religiosas, de los santos que son venerados como las divinidades.

No es de extrañar que a los lados del puente haya 30 estatuas de origen barroco, probablemente realizadas en el siglo XVII.

Sin embargo, las estatuas presentes son solo copias: los originales se conservan actualmente en el Lapidarium del Museo Nacional de la ciudad checa.

Entre los diversos personajes representados por las estatuas, no podemos dejar de mencionar a San José con Jesús, San Cristóbal, San Juan Bautista, Santa Ana, La Piedad, San Ivo y San Wenceslao.

Sin embargo, el más importante de la lista sigue siendo San Juan Nepomuceno.

La leyenda de San Juan de Nepomuceno

¿Por qué? Pues bien, una interesante leyenda gira en torno a este personaje histórico, uno de los más fascinantes del Puente de Carlos.

San Juan Nepomuceno fue vicario de la Arquidiócesis de Praga durante el reinado de Wenceslao IV.

Este gobernante era conocido por su ira y el terror que infundía en cada uno de sus súbditos.

Para contrarrestar tal actitud, San Juan de Nepomuceno decidió tomar partido abiertamente contra el rey, oponiéndose decisivamente al poder opresivo del monarca.

Como habrás adivinado, Wenceslao IV lo hizo encarcelar.

Una vez en prisión, San Juan de Nepomuceno fue humillado, torturado e incluso marcado.

A pesar de todo, siempre demostró ser valiente y no negó su oposición al rey.

Como la tortura constante no surtió efecto, San Juan de Nepomuceno fue conducido al Puente de Carlos, desde allí arrojado al río con una piedra atada a sus pies y ahogado.

Otra versión de la historia, por otro lado, afirma que San Juan Nepomuceno nunca quiso revelar una conversación entre él y la reina a Wenceslao IV, manteniendo el secreto confesional.

En ese momento, por lo tanto, el monarca enfurecido haría que el clérigo le cortara la lengua, quien luego fue asesinado por mutilación.

Sus restos habrían sido arrojados al río. Cuando los jirones del hombre tocaron las aguas del Moldava, los perpetradores presenciaron un fenómeno especial.

Los restos del Santo en contacto con el espejo de agua habrían hecho brillar 5 estrellas en el cielo con una luz fuerte.

No en vano, las 5 estrellas son un símbolo de San Juan de Nepomuceno y lo acompañan en todas sus representaciones. Este simbolismo también es visible en la estatua del Puente de Carlos. Además, también hay un crucifijo en la estatua.

Según la tradición, acariciar la estatua puede traer gloria y suerte durante 10 años, y son muchos los que hacen fila para tocar la placa en la base de la escultura.

En muchos, también tocan todos los elementos de una cuadrícula negra con cinco estrellas que contienen una placa en relieve que representa a San Juan de Nepomuceno; se encuentra en el mismo lado de la estatua, a poca distancia.

La leyenda de los elfos

Otra leyenda que rodea al Puente de Carlos de Praga se refiere a los vodniks, elfos pertenecientes al folclore checo, que según los habitantes de la ciudad viven en las aguas del Moldava.

Estos duendes pueden ser buenos o malos dependiendo de las circunstancias.

Los mitos populares los describen como hombres pequeños vestidos completamente de verde con un sombrero rojo y cabello muy largo. Una de sus pasiones es fumar la pipa, mientras que su objetivo es capturar las almas de aquellos que se han ahogado en el Moldava, aprisionándolos en grandes ollas.

Esta leyenda conquista a los miles de turistas que visitan Praga cada año y que intentan tener este encuentro cercano cerca del Puente de Carlos, tal vez mientras observan una fabulosa puesta de sol.

Leyenda sobre la construcción

Finalmente, un mito sobre el Puente de Carlos se refiere a su construcción.

Se dice que el puente también se construyó con claras de huevo y que el rey Carlos ordenó a todos los pueblos cercanos a la ciudad que enviaran la mayor cantidad posible.

Los ciudadanos, sin embargo, enviaron huevos duros, y cuenta la leyenda que todo lo que surgía por la mañana se derrumbaba definitivamente por la tarde por la fragilidad de la masa.

En ese momento, el arquitecto pensó que lo mejor era hacer un pacto con el diablo y prometer a este último el alma de la primera persona que cruzaría la conexión por la noche.

El diablo aceptó, pero el arquitecto decidió engañarlo cuando terminó la construcción, dejando pasar un gallo por el puente.

El príncipe de las tinieblas logró destapar el engaño y como castigo secuestró el alma de la esposa del arquitecto, haciendo que este último viviera una existencia vacía y desesperada.

 



 




Estatua de San Juan Nepomuceno.

Estatua de Santa Ludmila.

Réplica de la estatua de Santa Ludmila hecha en 1999 por Jan Kačer y M. Kacerova, el original realizada en 1720 por el escultor Matthias Bernard Braun (1684-1738) se encuentra en Gorlice en Vyšehrad. Santa Ludmila es la santa que difundió el cristianismo en Bohemia. Perseguida por Drahomíra quien la acusaba de querer robarle el trono, fue estrangulada en el año 921. Se encuentra en el Puente de Carlos en la ciudad de Praga, República Checa.

Mártir Laica

Martirologio Romano: En Praga, en el territorio de Bohemia, santa Ludmila, mártir, duquesa de Bohemia, que como responsable de la educación de su nieto san Wenceslao, procuró infundir en su ánimo el amor de Cristo, hasta morir estrangulada por la conjuración de su nuera Drahomira y otros nobles paganos (921).

Santa Ludmila fue la primera santa checa. El monje Cristian dice de ella: "Era piadosa y mesurada, colmada de cariño. Generosa en limosnas y en oraciones nocturnas perseverante".

Ludmila nació probablemente en el año 860 y a la edad de 14 años se casó con Borivoj, el primer príncipe del Estado premislita cuya existencia está comprobada por las fuentes históricas.

Ludmila vivió con Borivoj en Levy Hradec, lugar fortificado sobre el río Vltava, situado al norte de Praga. En la acrópolis de Levý Hradec se yergue la iglesia de San Clemente, la más antigua construcción cristiana en Bohemia. Debajo del suelo de la iglesia, remodelada sucesivamente en los estilos gótico y barroco, se han conservado los restos de la rotonda construida por Borivoj.

El príncipe Borivoj y su comitiva fueron bautizados en el año 863 por el arzobispo moravo, San Metodio, en la corte del príncipe de la Gran Moravia, Svatopluk. Metodio envió a Bohemia a su discípulo, el sacerdote Kaich, para divulgar la fe cristiana. A la princesa Ludmila le correspondió un notable papel en la propagación del cristianismo. Las leyendas religiosas la describen como una cristiana piadosa, a diferencia de su nuera Drahomíra, descrita como una obstinada pagana.

La historia del monje Cristian, "La vida y el martirio de San Venceslao y su abuela Sta. Ludmila", escrita en latín, reza: "Drahomíra es comparable a aquella Jezabel que en su saña asesinaba a los profetas". Mientras que sobre la princesa Ludmila el religioso afirma: "Remediaba a menudo la miseria de los pobres, prestaba ayuda, alimentando a los hambrientos, refrescando a los sedientos, vistiendo a los forasteros e indigentes. Lo testimonian también los sacerdotes de los que cuidó tan abnegadamente como si fueran sus hijos."

El monje Cristian alude también a la viudez de Ludmila. La princesa perdió bastante temprano a su esposo. Borivoj murió antes de cumplir los cuarenta años. Al trono subió su hijo Syptihnev, y posteriormente Vratislav que murió en el año 921. En ese mismo año se desencadenó el enfrentamiento entre la princesa Ludmila y su nuera Drahomíra. Las leyendas religiosas describen el enfrentamiento entre Ludmila y Drahomíra como la lucha entre el cristianismo y el paganismo, pero los historiadores insisten en haberse tratado de la lucha por el poder en el Estado premislita. Drahomíra optó por una solución cruenta mandando matar a su rival. Ludmila fue asesinada en su sede de Tetín, en los alrededores de Praga, un sábado 15 o domingo 16 de septiembre del año 921.

Los asesinos de Ludmila irrumpieron en su aposento y a pesar de sus sentidas imploraciones la estrangularon. En la iconografía gótica, Ludmila suele ser retratada con el atributo de su muerte mártir: un chal blanco rodeándole el cuello.

La princesa Ludmila murió a la edad de 61 años. Se decía que en torno a su sepultura se producían milagros. De la tumba se exhalaba un agradable aroma, y de noche, muchos vieron cirios y antorchas ardiendo. Por eso la asesina Drahomíra mandó construir sobre la sepultura la iglesia de San Miguel para que los milagros se atribuyeran a él y no a la difunta princesa Ludmila.

Al asumir el poder el príncipe Venceslao, ordenó trasladar el cuerpo de su abuela Santa Ludmila a Praga y sepultarla en la basílica de San Jorge, en el Castillo de Praga. Ello ocurrió en el año 925. Varios siglos después, durante el reinado del monarca Venceslao IV, los restos de la princesa fueron depositados en una nueva tumba, en la capilla de Santa Ludmila, en la misma basílica de San Jorge.

En 1981 se procedió a la investigación médico - antropológica de los restos mortales de la princesa premislita. Dicha investigación estaba relacionada con la exposición, celebrada en 1982 en la basílica de San Jorge y denominada "Los más antiguos Premislitas a la luz de la investigación antropológico - médica". En la muestra estaban expuestos los cráneos de los primeros Premislitas.

En estas investigaciones, conducidas por el Dr. Emanuel Vlcek, participaban los más destacados especialistas en anatomía, neurología, radiología y odontología. Se determinaba la edad, las enfermedades y lesiones padecidas, así como el grupo sanguíneo de los primeros Premislitas.

Al ser abierta la tumba de Santa Ludmila, se verificó que sus restos mortales estaban guardados en una caja de plomo y envueltos en tela. El cráneo se guardaba separadamente en el tesoro de la catedral de San Vito. La investigación médica llegó a confirmar que Ludmila había muerto a la edad de 60 o 61 años.

Ludmila, esposa del Premislita Borivoj, fue la primera santa checa. Sobre su vida y martirio surgieron numerosos tratados. Cincuenta años después de su muerte fue escrita una historia latina sobre Ludmila. A la santa checa se refiere también un monje del convento de San Emeramo, de Ratisbona, en el tratado escrito entre los años 974 y 983. Existió también el "Prólogo sobre Ludmila", escrito en eslavo antiguo quizá a finales del siglo XI.