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sábado, 14 de diciembre de 2024

Monumento a Campoamor. Parque de El Retiro. Madrid.

 

Se trata de un homenaje al dramaturgo asturiano Ramón de Campoamor y Campoosorio, nacido en Navia el 24 de septiembre de 1817, quién habría de obtener su primer reconocimiento literario con la obra "Doloras" en 1846. Fue también político en el partido moderado, llegando a ser muy joven gobernador civil de Castellón. Trasladado a Alicante se casa con la dama Guillermina O’Gorman, de ascendencia irlandesa, de cuya unión no hubo descendencia. Diputado, académico de la Lengua, senador, murió en Madrid el 11 de febrero de 1901, rodeado por la admiración de los jóvenes poetas de la siguiente generación, como Rubén Darío. A propuesta del periodista Mariano de Cavia, quién así lo pidió desde el periódico "El Imparcial" en 1901 y 1907, y tras el fallecimiento del escritor, se levantaría el monumento en El Retiro el 18 de febrero de 1914, donde Campoamor gustaba pasar grandes ratos.

Las dos escenas con personajes de sus obras, realizadas en bronce, que acompañan la estatua del escritor, pero independientemente, fueron colocadas después de la inauguración, y así la perteneciente a la obra: "Quién supiera escribir" se situaría el 8 de junio de 1916, pagándosele al escultor Coullaut Valera por su trabajo 1.700 pts. Ambas fueron robadas, la referida no se ha localizado y hubo que realizar una copia del original en 1995, y la otra: "El gaitero de Gijón", fue recuperada por la policía en El Rastro de Madrid.

Grupo Escultórico

Figuras independientes      Dos escenas muy expresivas complementan a la estatua principal, sus célebres Doloras: a su derecha un sacerdote sentado recibe a una aldeana y escribe unas notas en un libro (Quien supiera escribir). En la escena de la izquierda hay un gaitero sentado sobre una roca (El gaitero de Gijón). Ambas estatuas son de bronce y están sobre un pedestal prismático de piedra caliza, con base granítica. Tienen como medidas aproximadas 1,70 x 0,50 x 0,50 m., incluido el pedestal.

Configuración pedestal      Consiste en un volumen macizo, organizado en dos partes, la superior con relieve, mediante decoración tallada, de niños desnudos y la inferior, y en su frente principal con la inscripción yuxtapuesta: CAMPOAMOR / 1817 1901, rodeada por una corona de laurel. En la parte posterior y arriba hay una guirnalda vegetal, recogida por dos ménsulas. En el lateral derecho de la base aparece la firma incisa del autor: LORENZO COULLAUT VALERA.

Material: Pétreo (caliza).

Dimensiones: 2,25 x 2,40 x 2,50 m.

Figuras asociadas      A la figura principal le rodean por su parte izquierda tres figuras femeninas de pie, idealizadas, rodeándolo y escuchándole, que representan las distintas edades de la mujer. Sobre la parte inferior del pedestal y en su parte frontal se sitúa una adolescente, apoyada en su espalda, con el rostro hacia arriba, dirigiendo su mirada al escritor y un libro en la mano derecha. Junto a sus pies se lee: LORENZO / COULLAUT / VALERA. La mujer madura está a la altura de Campoamor, reclinada levemente, sujetando con su mano izquierda un sombrero y con la derecha ofreciéndole unas flores. La anciana, con toquilla, queda detrás del banco, expectante y descansando su brazo derecho sobre el respaldo. Las tres figuras son también de piedra caliza.

Configuración   El elemento principal recoge al escritor con cierta edad, de figura completa y bulto redondo, sentado en un banco, con las manos cruzadas sobre el bastón y el sombrero a su derecha en aquél. No está centrado, sino a la izquierda de la composición. Su ejecución es realista, transmitiendo serenidad y bondad.

Monumento al General Martínez Campos. Parque de El Retiro. Madrid.

 


La idea de dedicar un monumento para enaltecer y honrar la figura del capitán general Arsenio Martínez de Campos y Antón surgió en 1888, a propuesta de los profesores Pedro Antonio Berenguer y José Ibáñez Martín de la Academia Militar, si bien no pudo iniciarse hasta la convocatoria del concurso realizada por una comisión presidida por el marqués de Cabriñana.

Nacido en Segovia en 1831 y fallecido en Zarauz en 1900, Martínez Campos destacó en los frentes de Aragón contra las tropas carlistas, en la guerra de África, en México, en Cuba, contra los insurrectos, y tras mostrar su servicio a la Primera República conspiró para reentronizar a los Borbón en la figura de Alfonso XII, proclamándose en Sagunto el 29 de diciembre de 1874. El éxito del golpe le convirtió en el militar más famoso de su tiempo, siendo nombrado en 1876 capitán general e incluso, tres años más tarde, presidente del gobierno conservador, aun cuando sólo lo sería por unos meses, a causa de sus enfrentamientos con Cánovas del Castillo. Después continuaría en la política, pero ya en las filas liberales, ocupando el ministerio de la Guerra en 1881, sin desatender su profesión militar.

La estatua fue realizada por suscripción popular, en la que participó la Familia Real, el Gobierno y el Ejército, el cual aportó las 21 toneladas de bronce fundidas en el taller barcelonés Masriera, siguiendo el proyecto del artista ganador del concurso, Mariano Benlliure, quien recibió 133.000 pesetas y la Gran Cruz del Mérito Militar por el mismo. Un modelo del monumento en bronce, a pequeña escala, se conserva en el Museo del Ejército. Fue inaugurado con asistencia del rey Alfonso XIII el 28 de enero de 1907 en este lugar del Retiro, donde se hallaba el estanque llamado de los Cisnes, si bien la plaza que lo rodea sería remodelada y embellecida tras la Guerra Civil, sustituyendo la barandilla metálica y ajardinamiento de su alrededor por una lámina de agua.

Otros componentes   Cuenta con un gran estanque o lámina de agua de planta cruciforme y mixtilínea, en cuyo centro se sitúa la estatua.

Configuración pedestal      El pedestal es un volumen macizo, constituido por tres cuerpos: el superior tratado rústicamente, con superficie rugosa, simulando una gran roca, y los dos inferiores de geometría prismática y textura lisa. En el frente principal, y en la parte inferior, se introduce una composición variada de restos militares, que aluden a la Batalla de los Castillejos, con una rueda de carro, rifles, un tambor, dos banderas, un cañón, e incluso guirnaldas vegetales. Sobre este grupo se yuxtapone en la roca la inscripción: AL GENERAL / MARTÍNEZ CAMPOS / MODELO DE PATRIOTAS Y SOLDADOS / ESPAÑA. La roca está tallada con relieves bélicos en su lateral derecho, representativos de sus campañas, indicándose en su base la inscripción yuxtapuesta: ÁFRICA / 1859 - 1860, mientras que en el izquierdo aparece la leyenda yuxtapuesta: CUBA / 1869 - 1870 – 1872 / 1878 – 1895 / CATALUÑA NORTE / 1873 – 1875 1874-1876 y en la base una lápida que expone: ERIGIDO / POR SUSCRIPCIÓN NACIONAL / VOLUNTARIA / INICIADA EL 5 DE DICIEMBRE / DE 1904 POR EL / MARQUÉS DE CABRIÑANA. En la parte posterior de la roca y en su base se indica con inscripción yuxtapuesta: INAUGURADO / POR S. M. EL REY DON ALFONSO XIII / 28 DE ENERO DE 1907.

Material: Pétreo (arenisca la roca) y pétreo (caliza la base).

Dimensiones: 4,00 x 5,00 x 7,00 m.

Entorno recinto propio       El entorno lo constituye la delimitación de la propia plaza circular de Guatemala, constituida por un seto alto recortado y delante pérgolas soportadas por columnas toscanas de granito, alternadas con bancos de piedra.

Montaña Artificial. Parque de El Retiro. Madrid.

 


La Montaña Artificial del Buen Retiro, también llamada Montaña de los Gatos,​ es una edificación ubicada en Madrid (España).

Contexto

Construida en el siglo XIX, dentro del conjunto conocido como Palacio y Jardines del Buen Retiro de Madrid, lugar de recreo de los monarcas españoles y precedente del actual Parque del Retiro. La Montaña Artificial forma parte de la transformación romántica del Retiro, proyecto redactado por el arquitecto Isidro González Velázquez.​

Es uno de los caprichos que el rey Fernando VII promovió en el Reservado del Parque del Retiro o zona que delimitó del uso público para su real disfrute y el de su familia. El monarca se inspiró para encargar estas construcciones (los caprichos) en el modelo marcado del «Pequeño Trianón» del Palacio de Versalles, erigido bajo el reinado de Luis XV.​

Caprichos

Un capricho es un elemento paisajístico y recreativo, por lo general tematizado, en el que se recrea, mediante modelos arquitectónicos singulares e ingenios mecánicos, un asunto fantasioso, histórico, exótico o rústico.​

Historia

siglo XIX

La montaña tiene su origen en 1817, año en que el monarca Fernando VII promovió el llamado Reservado del Parque del Retiro o zona que delimitó del uso público para su real disfrute y el de su familia. Las obras se iniciaron bajo la dirección de Bernardino Berogán, incluyéndose en él diferentes edificaciones proyectadas por el arquitecto real Isidro González Velázquez, como la Casita del Pescador, la Casa del Contrabandista, la Casa del Pobre, la Casa Rústica o Persa, la Pajarera, la Casa de Fieras, el Embarcadero del Estanque Grande o esta “Montaña Rusa”, la cual ocultaba con abundante vegetación una gran bóveda ejecutada para cubrir una noria, aprovechándose su cima para la colocación de un templete, ya desaparecido, aunque se conserve la base, que servía de observatorio.​

Estanque de la Montaña Artificial hacia 1878 en un grabado publicado en La Ilustración Española y Americana a partir de una ilustración de Rafael Monleón

Más avanzado el siglo, y según cuentan las crónicas de la época, la reina Isabel II solía subir al «tintero», el palacete construido por su padre en la montaña, para visualizar los movimientos de las tropas carlistas en las sucesivas contiendas que se desataron para arrebatarle el trono.​

siglo XX

En el año 1986, el gobierno de Juan Barranco barajó la posibilidad de derribar la Montaña de los Gatos debido al gran deterioro que presentaba. Finalmente hizo lo contrario: puso en marcha un proyecto de rehabilitación integral con el fin de recuperar este espacio histórico del Retiro y darle un contenido cultural. Una vez realizadas las obras necesarias, su interior pasó a ser visitable.​ En los años 80 se usó como galería de exposiciones.​

siglo XXI

En 2018, el Ayuntamiento de Madrid comunicó que remodelaría y restauraría de manera integral la Montaña Artificial del Retiro. Declaró su intención de recuperar el acceso de la Puerta de la Independencia y del Paseo de México. Las actuaciones se enmarcaron en el 150 aniversario de la cesión del Retiro como parque público al Ayuntamiento de Madrid mediante un decreto del Ministerio de Hacienda de la época.​

En noviembre de ese mismo año, se anunció el concurso, que quedó finalmente desierto. En la sala, la Asociación de Amigos del Retiro propuso construir un centro de interpretación del parque, y rescatar los baños públicos porque hay pocos.​

En 2023, tras casi dos décadas de abandono, el Ayuntamiento de Madrid destina 2,6 millones de euros para su reapertura, prevista en la primavera de ese año.​ La reforma global respetará la estructura original, instalará un nuevo sistema hidráulico y preparará el recinto para albergar una sala de exposiciones.

Anécdotas

Los madrileños de la época llamaron de diferentes formas a la Montaña Artificial: Rusa, no se sabe muy bien porqué, El Tintero, por la forma que tenía vista desde lejos, o de los Gatos ya que durante un tiempo la gente se deshacía de sus gatos dejándolos ahí.​

Esta montaña tiene también su anécdota. En el año 1957, un radiestesista o un captador de radiaciones electromagnéticas llamado Germán Cervera tenía la certeza de que la Montaña de los Gatos escondía un tesoro enterrado. El Ayuntamiento quedó convencido por las teorías del experto y autorizó esas excavaciones sin encontrar rastro de dicho tesoro. Sin embargo, no iba desencaminado: años más tarde, en 1968, y muy cerca del lugar, ocurrió que dos operarios que cavaban una fosa hallaron 59 monedas de oro con las efigies de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII.​

Descripción

Considerada una edificación singular, la montaña tiene planta orgánica, centralizada. Es hueca. Está levantada sobre una bóveda de ladrillo y mampostería de planta circular con muros mixtos de estos materiales en cuya cúspide pendía una estalactita. De la sala central parten corredores radiales con bóvedas de cañón. Esta sala central fue utilizada como sala de exposiciones, subdividida, en sus orígenes, en diversas dependencias que terminaban en grutas. En su interior se encontraba una noria que surtía de agua a la ría que la rodeaba. En la cumbre se construyó un templete que se utilizaba como observatorio para que el rey pudiera ver el paisaje de los alrededores. La portada de acceso está constituida por tres vanos, los laterales apuntados y el central un arco de medio punto. Los primeros están enmarcados por un revestimiento cerámico, en el que se representan una sirena y un tritón, así como esbeltas fuentes laterales. Sobre el central hay una cartela de azulejería y encima un óculo, con un tondo cerámico alusivo a la Pintura. El entablamento cuenta con cinco cartelas cerámicas, con motivos marinos y pictóricos.​ De rasgos orientales, y configurado por tres torres, una central de planta octogonal y dos cilíndricas en los extremos, unidas por una arquería que rodeaba y reproducía la geometría de la primera. La ría y el estanque originalmente tuvo peces y gansos y diversas cascadas, la principal con la parte superior adornada con la cabeza de un león de yeso. Sus dimensiones son: (altura, anchura, profundidad) 15,00 x 20,00 x 20,00 m.​ Se accede a ella por la Puerta de O’Donnell, en la esquina de esta calle y la avenida de Menéndez Pelayo, abierta en 1968.​

Ruinas de San Pelayo y San Isidoro. Parque de El Retiro. Madrid.

 




Son restos de una iglesia románica, que constaba de una única nave cubierta con armadura de madera y con un ábside semicircular realizado en el siglo XI. La construcción es de mampostería ordinaria y fábrica mixta de piedra arenisca roja de Ávila. Pasaron a llamarse Ruinas de San Isidoro a partir de 1062 debido a que el cuerpo de este santo descansó en ella cuando era trasladado desde Sevilla a León. Las ruinas existentes hoy en día en el Parque del Retiro forman parte del Patrimonio Histórico Artístico de Madrid.