El pueblo de Guimerà,
ubicado al sur de la comarca del Urgell (a 555 metros de altitud), es un
ejemplo de recinto medieval rural. Guimerà, situado estratégicamente a medio
camino del río Corb, paralelo geográfico que divide por la mitad Cataluña, se
encuentra a la vez en el centro de un término municipal casi circular, partido
por el mismo valle. Podemos decir, pues, con propiedad, que Guimerà, tanto en
"macro" como "micro" escala, es el centro del medio. A esta
posición geográfica tan destacada, se le añade una extraordinaria calificación
urbanística y arquitectónica que lo convierte en un ejemplo magnífico de lo que
hemos llamado la urbanización de costero.
HISTORIA
La ciudad de Guimerà
tiene ascendentes de población prehistórica a partir del neolítico, restos de
la época ibérica y romana y posiblemente continuación visigòtica.
El nombre de Guimerà se
ha atribuido a un topónimo germánico, Wigmar.
El castillo fue una
importante fortaleza medieval, centro de todo el término. Las primeras noticias
que tenemos corresponden al siglo XI; perteneció a la familia Alemany de
Cervelló (s.XII), los Castro (1343), los Pinós bajo la denominación Castro -
Pinós (1371) y los Duques de Híjar (1663-183). Sus señores llamaban barones de
Guimerà. Gaspar Galcerán de Castro y de Aragón obtuvo del rey Felipe III el
título de conde de Guimerà en 1599. Desde entonces es condado de Guimerà y
vigente como título nobiliario.
Es uno de los pueblos
que ofrece más belleza al visitante. El paisaje de su término deja ver estratos
de piedra y vegetación de pinos, encina y rebollos. Los márgenes de piedra
marcan los desniveles cultivados de las colinas y salvan las tierras de la
erosión del agua de las lluvias. Salvo la franja estrecha de huertos regados
por Cuervo, los cultivos son de secano: cereales, almendros, olivos y vid.
Es una villa medieval
que tiene una fisonomía única; un laberinto de calles suben hacia la iglesia y
el castillo, creando un original juego de formas arquitectónicas que podrían
hacer pensar en rincones de plena Edad Media. El pueblo fue declarado en 1975
Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) como una agrupación de viviendas y
edificios singulares.
Perderse por las calles
del pueblo, subir hasta arriba de todo y contemplar la panorámica del valle
desde la torre es un descubrimiento sorprendente. Además, Guimerà tiene buenos
productos de la tierra para digerir esta rica historia: entre ellos tenemos el
aceite, el vino, la charcutería y la pastelería. De esta última hay que
destacar las orejas, los bizcochos, los carquinyolis y el pan cocido en horno
de leña. Todos estos productos contribuirán a hacer disfrutar de una manera más
interesante la visita a la población.
Lugares
de interés
·
Iglesia parroquial de sta. María y
el retablo de alabastro de Josep M. Jujol
Sobre una gran roca se
alza la iglesia que fue construida entre los siglos XI y XII e iniciada en un
momento de crecimiento de la ciudad por los señores Guerau Alemany de Cervelló
y su esposa, Geralda de Rocabertí. Sus escudos son aún en la portada, decorada
con elementos góticos y esculpidos en los capiteles de acceso.
La planta es de cruz
latina y el campanario de planta cuadrada, que se levantó a finales del siglo
XIV - XV. En su interior, y concretamente en el altar Mayor, se puede admirar
un retablo de alabastro de la Virgen de la Asunción, de estilo gaudiniano
(1940), obra de Josep M. Jujol (discípulo del arquitecto Gaudí). Procedente de
este templo, el Museo Episcopal de Vic conserva un retablo, obra de Ramon de
Mur, datado de 1411 a 1412, que marca la introducción del nuevo estilo gótico
internacional en Cataluña.
Durante el año 1955 se
hizo una intervención para recuperar una parte de la muralla del ábside
neogótico y un punto de observación.
·
Convento de Vallsanta
Al pie de la carretera,
poco antes de llegar a Guimerà, están las ruinas de la iglesia gótica, con
grandes ventanales, de este monasterio comenzado hacia el 1235 mantuvo la
vitalidad hasta el siglo XV y en 1589 las monjas, ya pocas, se marcharon.
Conjuntamente con el monasterio del Pedregal (borde Tàrrega) y el de Vallbona
de les Monges, el convento de Vallsanta formaba la tríada de monasterios
cistercienses de la comarca.
·
Santuario de la Bovera
El término de Guimerà
está bastante vinculado a la orden del Cister. Una de las muestras está situada
en uno de los lugares más queridos del pueblo y la región; estamos hablando del
Santuario de la Bovera, a 2 km de Guimerà. Es una colina desde donde se divisa
el paisaje de la comarca. Junto a la ermita actual, hay parte de un claustro
románico, del s.XII, del monasterio femenino cisterciense de la Bovera, filial
del de Vallbona de les Monges, fundado hacia el año 1176. Unos años después las
monjas se trasladaron al pie del monte de la Bovera, cerca del río Corb, y en
medio del valle, donde crearon el monasterio de Vallsanta. En el santuario de
la Bovera, había un retablo gótico de finales del siglo XV que representaba el
pastor que encontró la Virgen de la Bovera. El retablo se conserva en el Museo
Diocesano de Vic. El lugar está acondicionado como lugar de encuentro y de
estancias de convivencia, con un espacio con unas chimeneas para hacer brasa. En
la fachada exterior hay un reloj de sol una inscripción; "Yo sin sol y tu
sin fe, no tenemos nada que hacer".
·
Zona de picnic y de recreo.
El pueblo de Guimerà
sigue la tradición de reunirse en la Bovera todos los Lunes de Pascua. Muchos
pueblos de la van en romería en diferentes días del año.
·
Muralla y los portales de entrada.
La muralla cierra el
recinto de la que fue villa medieval.
·
Cal_Manseta_i_campanar_de_Sant_Esteve.
Si bajamos por la calle
de la Capilla, encontramos este edificio que data del siglo XV-XVI con fachada
gótico-renacentista que corresponde al antiguo hospital de la ciudad Cal
Manset. Cabe destacar los balcones y los ventanales de gran armonía y belleza
arquitectónica.
·
Museo de arte materno Magda Sanrama.
El museo está dedicado
a la maternidad, hay una muestra de etnología, arte, historia, numismática, filatelia,
carteles, objetos sentimentales...
·
Museo la corte del Batlle.
Antiguo edificio del
ayuntamiento, conocido también con el nombre de "la corte del baile".
La planta baja y la primera planta son espacios dedicados a los monasterios
cistercienses de Vallbona, Vallsanta, la Bovera y el Pedregal. La segunda
planta acoge un auditorio donde se realizan exposiciones temporales y se
proyectan audiovisuales de Guimerà y su patrimonio histórico.
·
Casco histórico medieval.
Interesante por su
conjunto. Dejarse perder en un paseo sin prisas por las calles, portales y
rincones hace revivir tiempos lejanos. Las casas de piedra, con sus detalles y
elementos decorativos de puertas, ventanas y arcadas son un entretenimiento
enriquecedor. Las calles son estrechas y la luz que cae dibuja las sombras con
fuertes contrastes.
Es característico de
Guimerà, la variedad de arcos y de cubiertos que se encuentran en las calles de
la parte vieja, y también lo son los porches cerca de la plaza Mayor que en
tiempos de lluvia dejaban seguir las ferias y mercados. Esta forma de construir
empleando arcos cubiertos era motivada porque el pueblo es construido encima de
un fuerte desnivel de la sierra, lo que determina que las calles sean
escalonados. Las calles más emblemáticos son la calle Mayor, calle de la
Ceniza, calle de la Capilla y calle de las costó.
·
Capilla de San Esteban.
Encontramos esta
capilla junto a Cal Manset, conocida también como la iglesia de San Esteban.
Cal_Manseta_i_Sant_Esteve, El edificio es del s. XIV y era la capilla anexa del
hospital, reformada y ampliada el s.XVIII, y vuelta a restaurar en 1983,
momento en que se pusieron las reproducciones de dos tablas góticas del famoso
pintor Ramon de Mur procedentes de la iglesia parroquial.
·
Castillo.
Entre los restos del
castillo se alza una torre cilíndrica, que domina el valle y marca desde lejos
la presencia del pueblo, s.X-XI. Después de las obras de consolidación, ahora
se puede subir hasta arriba del todo desde donde se divisa una maravillosa
panorámica de la zona. En el año 1949 fue declarado Bien Cultural de Interés
Nacional.
·
Plaza mayor.
Si vamos bajando por
las calles irregulares, llegamos hasta la plaza Mayor, donde hay un conjunto de
casas antiguas con un curioso calle elevada en un lado de la plaza.
















































