domingo, 10 de marzo de 2024

Kobe. Japón.

Kobe es una interesante y a menudo obviada ciudad portuaria de la región de Kansai, situada en el mar Interior de Seto que suele definirse como una ciudad muy «occidental». Aunque la realidad es que, por su historia, tiene muchas influencias no sólo occidentales, sino chinas también.

Muchos extranjeros fueron a vivir a Kobe a finales del periodo Edo (1603-1868), cuando se abrió el puerto de Kobe al comercio internacional. Esto se dejó notar en la arquitectura y sentimiento de Kobe. Algo que, hoy en día, sigue estando muy presente en casi toda la ciudad.

Todo esto hace de Kobe una ciudad muy interesante, que es mucho más que la ciudad del gran terremoto de 1995 o de la famosa carne de Kobe.

En cualquier caso, pese a todo lo que la ciudad ofrece y a su fantástica situación cerca de Kioto y Osaka, aquí no hay tanto turista occidental.

Kobe suele pasar desapercibida en muchas rutas e itinerarios turísticos, quizás porque a veces no da tiempo para mucho más. Pero lo cierto es que es una bonita excursión de día desde Kioto u Osaka y merece la pena visitarla si tienes oportunidad.

Con su arquitectura occidental, su barrio chino, unos jardines preciosos, montes en los que hacer senderismo y el parque del puerto, donde todavía hoy puedes recordar y ver cómo fue el Gran Terremoto de Hanshin, la ciudad tiene mucho que ofrecer.

Sannomiya

La zona cercana a la estación de Kobe-Sannomiya está llena de tiendas y restaurantes, por lo que es el lugar ideal para pasear y disfrutar de tu visita a Kobe. Aquí encontrarás muchísimos restaurantes de carne de Kobe de todo tipo.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.


Restaurante Steakland Kobe, en Sunset Street.

Cacao Sampaka, en Sunset-dori.

Entre todas las calles comerciales, te recomendamos pasear primero por alguna de las estrechas callejuelas situadas bajo las vías del tren y las calles Kobe Sannomiya Center Gai y Sannomiya Hondori, típicas shotengai o calles comerciales llenas de vida.

Ikuta Road.

Sunset-dori.

Life Bar y sucursal Soju Hanzan Sannomiya.

Kobe Motomachi.

Nankinmachi, el barrio chino

El barrio chino de Kobe es uno de los tres mayores barrios chinos de Japón. Llamado oficialmente Nankinmachi (南京町), el barrio chino de Kobe es una delicia para todo aquel que quiera disfrutar del street food y de la auténtica comida china.

Parque Meriken



Al fondo a la izquierda, Oriental Hotel. En el centro, en primer plano, Fountain Square. En el fondo (centro derecha), la Noria.

El Parque Meriken (メリケンパーク) es un parque urbano construido para conmemorar el 120º aniversario de la apertura del puerto de Kobe. Es el lugar ideal para pasear o sentarse a tomar un café y disfrutar de las vistas hacia el mar.

El parque está lleno de esculturas y rincones interesantes, como el monumento a los inmigrantes llegados al puerto o un reloj que funciona con energía solar.

Monumento a los inmigrantes llegados al puerto de Kobe.

Monumento a los inmigrantes llegados al puerto de Kobe.

Monumento a los inmigrantes llegados al puerto de Kobe.

Junto al Monumento a los Inmigrantes, a su izquierda, la escultura Kobe Kaientai y, detrás, Oriental Hotel.

Kobe Kaientai.

Kobe Kaientai.

En un extremo del parque se encuentra el Parque conmemorativo del terremoto de Kobe (神戸港震災メモリアルパーク). Aquí puedes aprender un poco más sobre el desastre natural que azotó la ciudad el 17 de enero de 1995.

Aunque la ciudad se reconstruyó tras el terremoto, se dejó justamente en este lugar una pequeña zona tal como quedó tras el terremoto, para que se pueda recordar su magnitud.

Monumento en conmemoración de la visita de Su Majestad el Emperador Hirohito a Kobe.

Además, hay una pequeña exposición de fotos y hasta una pequeña sala con un vídeo a través del cual puedes aprender más sobre el terremoto que azotó la ciudad.

También en el parque Meriken se encuentra uno de los photo spots o lugares más instagrameables de la ciudad: la escultura BE KOBE. Se trata de una escultura de letras blancas que combina maravillosamente bien con el icónico Oriental Hotel y el mar situado justo detrás.



Museo marítimo de Kobe y Torre del puerto de Kobe

Una de las imágenes más iconónicas de la ciudad es, sin ningún tipo de duda, la del sorprendente edificio blanco del Museo Marítimo de Kobe junto a la rojiza Torre del puerto de Kobe al lado.

Torre de Kobe (en obras de mantenimiento) y "redes" del Museo Marítimo.

Museo Marítimo y, detrás, la Torre de Kobe.

Torre de Kobe y, en primer plano, Meriken Theater Monument.

Bell of Hortensia y, al fondo a la derecha, la Torre de Kobe.

Situado en el parque Meriken, el Museo Marítimo de Kobe (神戸海洋博物館) destaca, en primer lugar, por su arquitectura que nos recuerda a una red de pescar. El museo fue inaugurado en 1987 para conmemorar el 120º aniversario de la apertura de la ciudad al comercio exterior y en su interior puedes encontrar una bonita exposición relacionada con la historia marítima de la ciudad.

Al lado se encuentra la Torre del Puerto de Kobe (神戸ポートタワー). Puedes subir a su mirador y disfrutar de las vistas de la bahía. O si no, simplemente puedes admirar su forma hiperboloide y color rojizo y entrar en la parte baja, donde hay una tienda.

Al otro lado del muelle, encontrarás varios barcos turísticos y el centro comercial Kobe Harborland Umie, que está dividido en dos espacios diferenciados, conectados por una pasarela superior de cristal.


A un lado, se encuentra el centro comercial Mosaic que destaca por su gran noria y también por la tienda oficial de Ultraman y por el Museo de Anpanman, perfecto si vais con niños pequeños.

También es bonito pasear por la callejuela Mosaic Street, con un ambiente relajado y supuestamente europeo. En un extremo del paseo se puede ver, justamente, la pasarela de cristal que une ambas zonas del centro comercial. Al otro lado, verás la otra sección del centro comercial, que sorprende por su estructura de cristal.

Alrededores de la estación de JR Kobe

En los alrededores de la estación de JR Kobe hay multitud de calles, así como pasillos subterráneos llenos de tiendas, ¡es fácil perderse! Pero si te pierdes, no te preocupes, tú sigue paseando y disfrutando de la zona, llena de esculturas en la calle y en los pasos subterráneos.


Barrio de Kitano

Situado al norte de la estación de Sannomiya, el barrio de Kitano (北野) está lleno de ijinkan, las antiguas casas de los extranjeros que llegaron a la ciudad con la apertura del país tras el periodo Edo.

Pasear por aquí te traslada a un Japón de otra época. Viendo las antiguas residencias del barrio, disfrutarás de cierto ambiente colonial. Y podrás aprender más del pasado reciente de la ciudad.

En un extremo del barrio se encuentra también el santuario Kitano Tenmangu, que destaca por sus empinadas escaleras de subida.

Monte Nunobiki

Justo al norte de la estación de Shin-Kobe de shinkansen se encuentra el monte Nunobiki (布引山). Puedes subir a la cima del monte en el teleférico de Shin-Kobe (新神戸ロープウェイ) para llegar rápidamente hasta el Jardín de Hierbas (布引ハーブ公園). Tanto desde el teleférico como desde estos preciosos jardines se tienen vistas maravillosas de la bahía disfrutar de las vistas de la bahía.

Si bien para subir te recomendamos tomar el teleférico (además de que es una manera muy bonita de subir hasta la cima y disfrutar de las vistas), bajar es relativamente fácil andando y sólo se tarda una media hora. Y así puedes bajar disfrutando de la belleza natural de la zona y ver las preciosas cascadas Nunobiki durante el camino de bajada, por ejemplo.


 

 

Fuente: https://japonismo.com/ la mejor web informativa sobre Japón. ¡No dejes de visitarla!

sábado, 9 de marzo de 2024

Castillo de Himeji. Japón.

El castillo de Himeji o Himeji-jō (姫路城), también llamado «castillo de la garza blanca», es uno de los castillos más espectaculares de todo Japón, uno de esos castillos que merece la pena ver en directo. Sus blancos muros, su arquitectura, sus caminos serpenteantes… Todo ello hace de este castillo una visita imprescindible en Japón.


Adornos en la calle Otemae.

Además, es fácil de llegar, ya que encuentra en la ciudad de Himeji, en la región de Kansai. Es decir, está muy cerca de Kioto, Osaka y Kobe y por ello es una perfecta excursión desde cualquiera de estas ciudades.



Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y Tesoro Nacional, el castillo de Himeji es uno de los tres castillos más famosos o populares de Japón, junto al castillo de Matsumoto y el castillo de Kumamoto (del que te debemos un post, todavía).

Es, además, una de las estructuras más antiguas del Japón del periodo Edo y uno de los 12 castillos originales que aún quedan en Japón.

El castillo de Himeji recibe el apodo de «la Garza Blanca» (Hakuro-jō o Shirasagi-jō, 白鷺城). Hay varias teorías que intentan explicar el origen del apodo, algunas hacen referencia al monte Sagiyama (literalmente «monte de la garza») donde se encuentra el castillo o a las garzas blancas que viven en la zona.



Sin embargo, la teoría que tiene más peso es, sin duda alguna, el color blanco del yeso exterior. Un yeso que, además, no es sólo decorativo sino también ignífugo, algo muy importante si tenemos en cuenta que el castillo fue construido con madera.

Como curiosidad, el castillo desapareció casi por completo de las rutas y guías turísticas hace unos años cuando comenzaron las obras de rehabilitación que lo cubrieron completamente de andamios.

Una de las particularidades del castillo de Himeji es que la construcción que vemos en la actualidad es el edificio original, ya que sus muros nunca fueron destruidos por incendios, terremotos o guerras. Y esto es algo que, además de por su belleza, lo hace extremadamente popular.

De hecho, durante la Guerra del Pacífico en plena Segunda Guerra Mundial, cayeron varias bombas sobre la torre principal del castillo. Milagrosamente no llegaron a explotar, dejando el castillo intacto hasta nuestros días.

El origen del castillo lo encontramos en 1333, cuando el señor del distrito de Harima (actual región de Himeji) construyó un fuerte en la zona. En 1581, Toyotomi Hideyoshi construyó un castillo de tres pisos para defender la región de los conflictos.

Más tarde, en 1601, Ikeda Terumasa (yerno del shogun Tokugawa Ieyasu) desmanteló la torre principal para construir una nueva de cinco pisos y usó los materiales sobrantes para construir las torres menores.

A partir de ahí, el castillo pasó a ser una importante sede del gobierno feudal durante el periodo Edo. Y no sólo esto, sino que también fue cuartel del ejército imperial durante el periodo Meiji, momento en el que estuvo a punto de ser demolido.

El castillo de Himeji es un castillo del tipo hirayama-jiro, es decir, un castillo situado sobre una colina rodeada de llanuras y es un ejemplo perfecto de arquitectura de los castillos japoneses.



Es famoso, además de por su espectacular torre principal o tenshu, por su complicadísimo diseño defensivo lleno de puertas, pasadizos, cuartos secretos, muros y murallas. Todo este diseño, junto con otros elementos defensivos como el laberinto que llevaba hasta la torre principal, pretendía confundir a los invasores en su entrada al castillo y así poder atacarlos con más facilidad y rapidez.

Una particularidad del castillo de Himeji son los 997 sama o agujeros que hay en las murallas y muros de todo el complejo. Estos agujeros servían para disparar flechas o para usar armas de fuego y los hay de cuatro formas diferentes: rectangulares, para el uso de arcos y luego redondos, triangulares y cuadrados, que se utilizaban con armas de fuego.

Según la localización de los agujeros, reciben el nombre de tachi-zama (o agujero para estar de pie), i-sama (agujero para estar de rodillas) o ne-sama (agujero para estar tendido en el suelo).

Otra de las particularidades de la construcción del castillo de Himeji es que las ventanas son en realidad celosías protectoras, aunque hay alguna de ataque, algo más saliente, perfecta para lanzar flechas.

Estas ventanas dificultaban la entrada de balas o flechas enemigas, pero en cambio permitían tanto la entrada de aire y luz como la posibilidad de disparar desde ellas.

Las ventanas de las dos torres secundarias, situadas al oeste y noroeste de la torre principal, son ventanas con forma de campana o katōmado. Este tipo de ventanas es típico de la arquitectura zen que podemos encontrar en muchos templos y edificaciones tradicionales.

Estas ventanas están decoradas con laca negra y papel de oro y ofrecen una vista preciosa de ambas torres secundarias.

También podemos fijarnos en los techos de toda la estructura, con tejas planas y rejas redondas, además de revoque o yeso blanco para cubrir las junturas y que le da a todo el conjunto ese diseño tan característico.

El castillo se construyó en el actual monte Himeyama, a 45,6 metros sobre el nivel del mar. La torre principal, símbolo del castillo, mide 46,4 metros de alto, lo que significa que está a 92 metros sobre el nivel del mar.

Gracias a su espectacularidad y a su parecido con el antiguo castillo de Edo, el castillo de Himeji se ha usado de escenario en muchos doramas históricos jidaigeki y en muchas películas que narran historias de los períodos Sengoku y Edo. Aunque también fue un campo de entrenamiento para ninjas en la película de James Bond «Sólo se vive dos veces».

En el pasado, antes de la restauración de la era Heisei (que se realizó entre 2009 y 2015), en el interior del castillo encontrábamos recreaciones que nos permitían imaginar cómo era la vida de los habitantes del castillo y de la Himeji del periodo Edo, dejándonos entrever, además, los diferentes usos de las estancias y torres.

Además, también había exposiciones de artículos originales y explicaciones varias sobre una de las épocas más importantes y famosas de la historia de Japón y una colección de las diferentes tejas con blasones que podíamos encontrar en el castillo.

Sin embargo, después de la restauración, el interior del castillo se vació, suponemos que como medida de seguridad para controlar el flujo de gente y evitar aglomeraciones. Ahora, todas esas exposiciones se encuentran en la zona de Nishi-no-Maru, al oeste del complejo principal.



Muro del Aceite.

El interior del castillo pierde interés: uno no hace más que subir escaleras, sin apenas ver nada más; llega a la última planta, se hace fotos con el santuario que hay allí y del exterior y a bajar otra vez.

El castillo es, sin duda alguna, espectacular, pero al vaciarlo de exposiciones en su interior ha perdido algo de interés. Y es una pena porque el interior está maravillosamente conservado y en pocos castillos podremos ver interiores tan espaciosos originales del periodo Edo.





 

 

 

Fuente: https://japonismo.com/ la mejor web informativa sobre Japón. ¡No dejes de visitarla!