lunes, 3 de febrero de 2020

Guerreros de Terracota. Xi'an. Shaanxi. China.


Este ejército de terracota fue descubierto por unos campesinos en 1974 cuando cavaban un pozo. Las sobrecogedoras figuras de tamaño natural se modelaron en arcilla amarilla para la tumba de Qin Shi Huangdi, el déspota que unificó China hace 2.200 años. Las excavaciones dejaron al descubierto tres fosas y más de 7.000 soldados, arqueros y caballos. En la fosa 1 se halla la infantería, la fosa 2 (en excavación) alberga caballería y soldados, y la fosa 3 (excavada parcialmente) parece ser el centro de mando, con 70 oficiales. Cada guerrero –todos en origen estaban pintados con pigmento y dotados de un arma- presenta rasgos faciales diferentes.

Tumba de Qin Shi Huangdi.

Los guerreros de terracota son sólo una parte –el ejército guardián- de una extensa necrópolis. Un kilómetro y medio al oeste de las fosas se alza una colina que se cree que es el túmulo funerario del emperador Qin Shi, un tirano preocupado por la muerte y su legado personal. Qin Shi no reparó en gastos a la hora de construir su tumba y empleó para ello a 700.000 personas durante más de 36 años. Las crónicas han legado un mapa en miniatura de su imperio, un territorio recorrido por ríos de mercurio bajo un cielo tachonado de perlas en representación del cielo estrellado. Se cree que el complejo alberga además 48 tumbas de concubinas, que fueron enterradas vivas, un destino que también corrieron los obreros para evitar que desvelaran la ubicación y el diseño de la tumba. Dos carros de bronce, originariamente enterrados en ataúdes de madera, se hallaron cerca del túmulo funerario y han sido reconstruidos.







 


 













Fosa 1


Fosa 1


Fosa 1


Fosa 1


Fosa 1












































Fosa 2.

Fosa 2.

   







Gran Mezquita (Da Qingzhen Si). Xi'an. Shaanxi. China.


La Gran Mezquita (Da Qingzhen Si) es una de las más grandes de China. Data de la dinastía Tang y se halla en el corazón del barrio musulmán, al oeste de la torre de la Campana. Se construyó en 742, cuando el islam era todavía una religión joven, pero las estructuras que se conservan son de la dinastía Qing y se han restaurado. Este remanso de paz tiene cuatro patios. El primero luce un ornamentado arco de madera del siglo XVII, de 9 metros de alto; en el tercero se eleva el alminar de la instrospección, una pagoda de planta octogonal con cubierta de tres aleros. El pabellón al sur del alminar guarda una copia manuscrita del Corán, de la dinastía Ming. La sala principal de oración, entre dos fuentes, está alicatada con azulejos turquesa y el techo labrado con inscripciones del Corán. Esta sala suele permanecer cerrada a los no musulmanes. No se recomienda visitar la mezquita en viernes, el día santo de los musulmanes.