ZAZ EN LOS JARDINES DE PEDRALBES
1. Crónica musical unificada del concierto del 13 de julio de 2026
Les Nits
Occident 2026 · Jardins del Palau de Pedralbes · Barcelona
13 de julio de 2026 · 22:00 h
Artista: ZAZ (Isabelle Geffroy)
Asistencia estimada: unas 2.500 personas
2. Contexto
El 13 de julio de 2026, ZAZ regresó a Barcelona para actuar en los Jardines del Palau de Pedralbes dentro del ciclo Les Nits Occident, en una noche particularmente exigente desde el punto de vista físico: Barcelona soportaba una nueva ola de calor, circunstancia que condicionó tanto el ambiente como el comportamiento del público. La crónica de Science of Noise estima la asistencia en unas 2.500 personas.
La elección del recinto resultaba especialmente apropiada para una artista cuya propuesta combina intimidad, chanson francesa, jazz, swing, folk y pop mestizo. El propio planteamiento previo del festival definía a ZAZ como una de las voces más reconocibles de la chanson contemporánea y vinculaba su presencia en Pedralbes a la presentación de Sains et saufs, su sexto álbum de estudio, publicado en 2025.
Pero la cuestión esencial de esta actuación no era simplemente comprobar si ZAZ seguía siendo capaz de reproducir el fenómeno de Je veux, canción que la convirtió en una celebridad internacional en 2010. Dieciséis años después, el verdadero interés estaba en comprobar qué queda de aquella cantante espontánea, irreverente y casi callejera y hasta qué punto Isabelle Geffroy ha conseguido transformarse en una intérprete madura sin perder su identidad.
La respuesta de Pedralbes fue inequívoca.
3. ZAZ: de fenómeno mundial a artista madura
La idea central que atraviesa las dos críticas es extraordinariamente significativa: ZAZ ya no necesita ser ZAZ para demostrar que es ZAZ.
Su carrera podría haber quedado atrapada para siempre en Je veux. El éxito de aquella canción contenía precisamente ese peligro: convertirse en una artista identificada con un único personaje y una única canción.
No ocurrió.
La crítica de El Periódico, firmada por Jordi Bianciotto, interpreta el concierto desde la perspectiva de una reconstrucción interior, subrayando la emoción y la frescura. El título mismo de la reseña —«Zaz canta a la reconstrucció interior amb emoció i frescor»— resume la transformación que el periodista percibe en la artista.
Llovera llega a una conclusión paralela desde una perspectiva diferente: ZAZ ha superado definitivamente la condición de fenómeno surgido alrededor de Je veux y se ha consolidado como una artista madura, capaz de mantener el optimismo y la frescura originales al tiempo que incorpora una dimensión más introspectiva.
Ese parece ser, en definitiva, el verdadero logro de la noche.
4. Una voz que sigue siendo inmediatamente reconocible
El elemento que menos ha cambiado es probablemente el más importante: la voz.
ZAZ conserva ese timbre áspero, ligeramente quebrado y extraordinariamente flexible que constituye su principal elemento diferenciador. No es una voz construida sobre la perfección académica ni sobre el virtuosismo ornamental. Su fuerza procede de la personalidad.
En Pedralbes la utilizó de diferentes maneras.
Por un lado, apareció la ZAZ enérgica, rítmica y juguetona. Por otro, la intérprete capaz de reducir el volumen y convertir la voz en vehículo de introspección. Y finalmente apareció la artista que utiliza la voz casi como un instrumento adicional dentro del conjunto.
Especialmente significativo fue el tratamiento de «Les passants», que abrió un tramo de carácter marcadamente jazzístico. Llovera destaca el diálogo entre guitarra, contrabajo y batería y la manera en que ZAZ convierte su voz en una especie de improvisada trompeta.
Ese momento revela una característica esencial de su propuesta: ZAZ no se limita a cantar canciones de influencia jazzística; piensa musicalmente desde el fraseo.
5. El jazz como lenguaje y no como simple decoración
Uno de los aspectos musicalmente más interesantes de la actuación fue precisamente el peso del jazz.
El concierto transitó desde la chanson hasta el swing y desde el pop acústico hasta terrenos próximos al jazz vocal. «Les passants» funcionó como punto de partida para una sección en la que el trío instrumental —guitarra, contrabajo y batería— adquirió un protagonismo considerable.
Después llegó «Comme ci, comme ça», que aproximó el concierto al swing, seguida de «Paris sera toujours Paris», versión del clásico asociado a Maurice Chevalier. Llovera señala específicamente el lucimiento instrumental del grupo y el vocal de ZAZ en este tramo.
Aquí aparece una de las principales virtudes de la propuesta de ZAZ: no utiliza el jazz como una capa estética colocada sobre canciones pop, sino como un mecanismo para ampliar el espacio interpretativo.
La cantante puede jugar con el tempo, retrasar una frase, acentuar una palabra, convertir una línea melódica en un gesto rítmico o dialogar con los músicos.
Por eso su directo tiene una dimensión mucho más orgánica que la de una cantante pop convencional.
6. Sains et saufs: el centro emocional de la noche
Uno de los datos más importantes de la crónica de Science of Noise es el repertorio.
ZAZ interpretó una selección extraordinariamente amplia de su último álbum Sains et saufs, publicado en 2025. El concierto incluyó:
- «Je pardonne»
- «Mon sourire»
- «Mon vrai moi»
- «On peut comme ça»
- «Qué vendrá»
- «La flamme»
- «Les passants»
- «Comme ci comme ça»
- «Paris sera toujours Paris»
- «J’imagine que tu sais»
- «Au pays des merveilles»
- «Mon coeur tu es fou»
- «Éblouie par la nuit»
- «Sains et saufs»
- «La fée»
- «Si jamais»
- «On ira»
Y, en los bises:
- «Camarade»
- «Esta tarde»
- «Je veux»
La elección resulta reveladora.
ZAZ no construyó el concierto como una sucesión de éxitos destinada a satisfacer exclusivamente la nostalgia del público. Al contrario: el nuevo repertorio ocupó el centro de la actuación y los grandes éxitos fueron reservados para el tramo final.
Desde el punto de vista artístico, es una decisión inteligente.
Significa que la cantante no utiliza Sains et saufs como simple excusa promocional para regresar a las canciones conocidas, sino que lo presenta como una etapa legítima de su evolución.
7. Introspección y madurez
El cambio más importante respecto a la ZAZ de los primeros años no es musical sino emocional.
En canciones como «J’imagine que tu sais», el concierto entró en terrenos más introspectivos. Llovera considera precisamente este momento uno de los puntos en los que mejor se manifiesta la madurez artística de la cantante.
Esto coincide con la lectura realizada por Bianciotto en El Periódico: la actuación aparece ligada a una idea de reconstrucción interior, de transformación personal y de recuperación emocional.
La ZAZ de 2010 podía parecer una artista que cantaba desde la espontaneidad vital.
La ZAZ de 2026 canta además desde la experiencia.
Y esa diferencia es decisiva.
La frescura permanece, pero ya no es la frescura de la juventud: es la de una artista que ha aprendido a manejar sus recursos y que puede permitirse alternar intensidad y contención.
8. La extraordinaria conexión con el público
Si existe un aspecto en el que las dos reseñas convergen claramente es la cercanía.
ZAZ habló con el público alternando francés, castellano y catalán. Para comunicarse en catalán recurrió incluso a unas pequeñas chuletas, circunstancia que, lejos de resultar artificial, produjo precisamente el efecto contrario: cercanía y simpatía.
Es un detalle pequeño, pero muy significativo.
No se trata simplemente de utilizar unas palabras en el idioma local. La escena transmite que la artista quiere comunicarse realmente con quienes tiene delante, aunque para hacerlo tenga que asumir el riesgo de equivocarse.
La imperfección se convierte así en parte de la personalidad escénica.
Y el público respondió.
9. «La fée»: el momento de mayor entrega
Probablemente el episodio más revelador de la noche fue «La fée».
ZAZ abandonó el escenario y se introdujo entre el público, recorriendo la platea.
El gesto encaja perfectamente con su concepción del directo: eliminar la distancia entre artista y espectador.
Pero aquella decisión tuvo también un coste físico.
La noche era extremadamente calurosa y el esfuerzo de recorrer la platea terminó pasándole factura. Las imágenes proyectadas en la pantalla mostraron el cansancio de la artista y la voz acusó el sobreesfuerzo.
Es, paradójicamente, uno de los momentos más humanos de toda la actuación.
No porque evidenciara una debilidad, sino porque demostraba hasta qué punto ZAZ estaba dispuesta a entregarse físicamente al concierto.
Llovera interpreta acertadamente el episodio: la fatiga no resta mérito a la actuación; la humaniza.
10. El calor como elemento dramático
No debe minusvalorarse la dificultad objetiva de la actuación.
La tercera ola de calor condicionó la velada. Un concierto al aire libre, con temperaturas elevadas y una intérprete que además decide desplazarse por toda la platea, exige un esfuerzo considerable.
La actuación vocal se vio afectada momentáneamente por ese esfuerzo y ZAZ necesitó recuperar el aliento antes del bis.
Pero lo importante es que no se produjo una ruptura artística.
El concierto continuó manteniendo su estructura emocional y desembocó en un tramo final reservado para las canciones más populares.
En este sentido, el calor funcionó casi como un elemento dramático involuntario: permitió comprobar que detrás de la figura escénica existe una intérprete física y emocionalmente implicada.
11. Los grandes clásicos: el último golpe de efecto
El bis fue planteado con inteligencia.
Después de haber recorrido buena parte del nuevo repertorio, ZAZ recuperó «Camarade», «Esta tarde» y finalmente «Je veux».
Reservar «Je veux» para el final tiene una evidente eficacia teatral.
La canción que podría haber dominado toda la actuación queda convertida en epílogo de una trayectoria, no en resumen de la trayectoria.
Es una diferencia fundamental.
Si el concierto hubiera comenzado y terminado alrededor de «Je veux», ZAZ habría demostrado que sigue siendo capaz de interpretar su gran éxito.
Al situarlo al final, demuestra algo mucho más interesante:
que ya no depende de él.
12. Valoración musical
Desde una perspectiva estrictamente musical, el concierto presenta cuatro grandes fortalezas.
A. Una identidad vocal absolutamente consolidada
ZAZ sigue poseyendo uno de los timbres más reconocibles de la canción francesa contemporánea. Su voz no necesita artificios para distinguirse.
B. Una banda entendida como interlocutora
El tratamiento de «Les passants», «Comme ci, comme ça» y «Paris sera toujours Paris» demuestra que el grupo no funciona como mero acompañamiento. Existe interacción real entre voz e instrumentos.
C. Un repertorio equilibrado entre pasado y presente
El protagonismo otorgado a Sains et saufs evita convertir el concierto en un ejercicio nostálgico y demuestra confianza en el material nuevo.
D. Una concepción escénica basada en la proximidad
ZAZ no construye su espectáculo alrededor de grandes artificios visuales, sino alrededor de la comunicación humana.
Y precisamente en un espacio como Pedralbes esa estrategia resulta particularmente eficaz.
13. ¿Hubo defectos?
Sí, y conviene señalarlos para que la valoración no se convierta en una simple celebración.
El principal problema fue físico: la combinación de calor extremo y esfuerzo escénico afectó a la cantante, especialmente durante «La fée». La propia voz terminó acusando el desgaste.
También existe una cierta paradoja artística en una actuación que depende tanto de la comunicación espontánea: cuanto más se acerca ZAZ físicamente al público, mayor es el riesgo de perder control vocal.
Sin embargo, esa vulnerabilidad forma parte de su concepto escénico.
No parece razonable exigirle la precisión quirúrgica de una cantante que permanece inmóvil frente a un micrófono cuando su apuesta consiste precisamente en romper esa distancia.
14. Conclusión: una artista que ha sobrevivido a su propio éxito
La conclusión conjunta de las reseñas resulta especialmente favorable.
ZAZ no fue en Pedralbes una artista viviendo de Je veux.
Fue una cantante que utilizó Je veux como punto de llegada de un viaje mucho más largo.
Dieciséis años después de su irrupción internacional, Isabelle Geffroy ha conseguido algo que no era en absoluto evidente: convertir un fenómeno comercial en una carrera artística sostenible.
Ha conservado la voz áspera, el sentido del humor, la espontaneidad, el gusto por el jazz, la mezcla de chanson y pop y esa capacidad casi física para establecer contacto con el público.
Pero ha añadido algo que antes no estaba tan presente: madurez emocional.
El concierto de Pedralbes mostró precisamente esa dualidad. ZAZ continúa siendo la artista luminosa, juguetona y contagiosamente vital que el público conoció en 2010, pero ahora existe debajo de esa luminosidad una intérprete más reflexiva, consciente de la fragilidad, de las experiencias personales y del paso del tiempo.
La actuación puede resumirse, por tanto, en una paradoja:
ZAZ sigue siendo exactamente quien era, pero ya no es la misma artista.
Y esa evolución es probablemente el mayor triunfo de su carrera.
Valoración crítica
Interpretación
vocal: 9/10
Banda y ejecución instrumental: 8,5/10
Repertorio: 9/10
Conexión con el público: 9,5/10
Madurez artística: 9/10
Puesta en escena: 8,5/10
Solidez global del concierto: 9/10
Veredicto
Una actuación notable-alta, cercana al sobresaliente, que confirma a ZAZ como una artista mucho más importante y compleja que el fenómeno de Je veux.
El calor extremo llegó a comprometer puntualmente sus facultades físicas, pero también puso de manifiesto una de las principales virtudes de su propuesta: la voluntad de entregarse al público sin mantener una distancia de seguridad escénica.
En Pedralbes, ZAZ no necesitó demostrar que sigue siendo aquella cantante de 2010.
Demostró algo mejor:
que ha crecido sin dejar de ser reconocible.
Fuentes periodísticas integradas
Jordi Bianciotto — El Periódico, 14 de julio de
2026.
Crítica titulada «Zaz canta a la reconstrucció interior amb emoció i frescor».
Es la crítica más relevante de la prensa generalista catalana localizada en la
búsqueda, y aporta la lectura conceptual del concierto: emoción, frescura y
reconstrucción interior.
Josep M. Llovera — Science of Noise, 21 de
julio de 2026.
Crónica y fotografías de la actuación. Es especialmente valiosa por su carácter
descriptivo: asistencia aproximada de 2.500 personas, condiciones
climatológicas, desarrollo del concierto, interacción con el público, evolución
vocal, episodio de «La fée» y repertorio completo.
Contexto previo — La Vanguardia, 5 de junio de
2026.
Presentó la actuación dentro de Les Nits Occident y confirmó que ZAZ acudía a
Pedralbes para presentar Sains et saufs, publicado en 2025.
Contexto previo — The New Barcelona Post, julio
de 2026.
Definió a ZAZ como una de las voces más libres y magnéticas de la música
francesa contemporánea y destacó su combinación de pop, chanson francesa y
gipsy jazz.




















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