martes, 21 de mayo de 2019

Monasterio de Piedra. Nuévalos. Zaragoza.

 Monasterio de Piedra.


En 1186 Alfonso II de Aragón y su esposa, Sancha de Castilla, donaron el Castillo de Piedra a los monjes cistercienses de Poblet con el objeto de fundar una nueva abadía.

En 1195 el monarca ratificó la donación dándoles la jurisdicción completa sobre tales dominios. El I abad fue Graufredo de Tocaberti.

En 1203 comenzaron las obras de construcción del claustro y la iglesia y, en 1218, los edificios fueron ocupados por los monjes que, hasta entonces, habían vivido en un monasterio provisional, llamado Piedra Vieja, construido en adobe y madera.

Santa María de Piedra fue un Real Patronato desde su fundación, en 1195, hasta su desamortización, en 1835, A lo largo de sus 640 años de historia tuvo 112 abades.



Claustro.

El claustro se sitúa al sur de la iglesia abacial para aprovechar mejor la luz del Sol.

Tiene planta rectangular, en torno a la cual se articulaban las dependencias donde vivían los monjes. Sus galerías se cubren con 30 bóvedas de crucería. Tiene 26 arcos apuntados abiertos al jardín y una fuente central.

Los cistercienses usaban el claustro como lugar de meditación y lectura.

San Bernardo recomendaba que las abadías estuvieran desornamentadas para evitar que los monjes se distrajeran de sus obligaciones. Por esta razón, capiteles y claves se decoraron con temas vegetales que simbolizan la floración del alma en presencia de Dios.

El claustro bajo se construyó en piedra caliza durante los siglos XII y XIII y el alto en ladrillo durante el XV.


Claustro.


Sala Capitular

La sala capitular era la habitación donde se reunían el abad y los monjes, una vez al día, para leer y comentar la Regla de San Benito y tomar decisiones relativas al gobierno del Monasterio.
Se construyó en el siglo XIII. La portada, abierta al claustro, es tripartida y está concebida a la manera de un monumental arco de triunfo.

El interior es un espacio muy diáfano, de planta cuadrada, dividido en nueve tramos abovedados en crucería simple, soportados por columnas embutidas en el muro (cul de lampe) y cuatro pilares de sección octogonal con medias columnas en los frentes. Algunos han conservado restos de policromía del XV.

El suelo de la sala capitular se reservaba para enterrar a los abades.


Sala Capitular.

Sala Capitular.

Sala Capitular.
 
Sala Capitular.
 
Sala Capitular.
 

Sala Capitular.



Altar de San Benito y Puerta de Santa María


La puerta de Santa María permitía a los monjes acceder desde el claustro a la iglesia abacial. Era un espacio reservado al conocimiento, puesto que aquí se ubicaba el armarium, una alacena usada como biblioteca, y el banco corrido, utilizado como lugar de lectura.

Durante los siglos XIII y XIV, algunas familias nobles, protectoras de Piedra, eligieron fijar su sepultura familiar en esta parte del claustro. Entre ellos están los Azagra de Albarracín, los señores de Molina y algunos nobrles de Calatayud y Daroca.

En el siglo XVIII se transformó este espacio para acoger un retablo de estilo barroco decorativo, en yeso policromado, dedicado a San Benito, Santa Escolástica, Santa Gertrudis y la Asunción de la Virgen.

 

Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 

Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 

Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 

Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 

Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 
Altar de San Benito y Puerta de Santa María.
 






La iglesia abacial.

La iglesia de Santa María de Piedra es de estilo gótico. Se construyó entre 1262 y 1350. La planta se ajusta al modelo de templo de ritos mayores y ala tipo hispano-languedociano: tres naves, cinco ábsides, pilares cruciformes en la cabera y octogonales en las naves. Se cubrió con bóvedas de crucería. Tiene nervio de ligazón central, detalle que lo relaciona con la escuela burgalesa. A finales del siglo XIV se hicieron las celosías mudéjares que se conservan aún en algunas ventanas.

En 1502 los Condes de Ariza fundaron su panteón familiar en la Capilla Mayor. En 1650 el Venerable Palafox mandó construir la cripta bajo el ábside central.

Entre 1684-1701 se construyó en el extremo norte del crucero la capilla barroca de San Inocencio Mártir. En el siglo XVIII se remodeló el edificio enmascarándolo de yesos que, al caerse, han dejado visible el edificio del siglo XIII.



Iglesia abacial.


Iglesia abacial.


Cripta bajo el ábside central.

 









Capilla de San Inocencio.

Es en 1690 cuando Jaime Palafox Cardona, Arzobispo de Sevilla, regala a Piedra el cuerpo de San Inocencio, mártir de las catacumbas y se construye esta capilla, magnífica obra de yesería del barroco, en el crucero de la Iglesia. Su portada ha sido restaurada en 2017.



Capilla de San Inocencio.


Capilla de San Inocencio.


Capilla de San Inocencio.




Refectorio.

El refectorio era el comedor de la abadía. Fue construido hacia 1250 y tiene planta rectangular.

En 1413, el Papa Luna, Benedicto XIII, donó 1000 florines de oro para hacer sus tres bóvedas de crucería, cada una de las cuales tiene seis nervios y clave única.

Las ventanas en arco de medio punto corresponden a la fase constructiva del siglo XIII, las ventanas en arco apuntado, al pleno gótico del siglo XIV.

Los monjes cistercienses comían dos veces al día: un almuerzo y una cena. Debían hacerlo en silencio, mientras escuchaban una lectura que se realizaba desde el púlpito. Las mesas se disponían formando una U, de modo tal que el abad les presidía y era más cómodo el servicio de alimentos y bebidas desde la cocina.


Refectorio.



Calefactorio.

El calefactorio era la única habitación del monasterio dotada con un sistema de calefacción por glorias de aire caliente bajo el suelo.
Era aquí donde los monjes pasaban el invierno y donde se rasuraban el pelo.

Fue construido en el siglo XIII y tiene planta cuadrada.

En el siglo XV se aprovechó esta habitación para ubicar en ella una escalera de la que aún pueden verse algunos testigos en la pared.

En el siglo XVI se eliminó la escalera y se colocó una columna renacentista de orden corintio en el centro, con el objeto de dar mayor solidez al suelo de la habitación situada en la segunda planta, donde estuvo, a partir de entonces, el archivo y la biblioteca.


Calefactorio.




Fachada de la iglesia abacial.

En 1262, se inicia la construcción de la iglesia abacial, que se verá ampliada en diversas fases hasta el siglo XVII. En el siglo XIX se vino abajo la nave central. El saqueo, incendio y la furia iconoclasta en los años que mediaron entre la secularización y la propiedad privada completaron la destrucción.

Sobre la puerta occidental se sitúa el rosetón, protegido por un arco de descarga de medio punto, dividido en siete círculos que simbolizan los siete dones del Espíritu Santo.
   
Fachada de la iglesia abacial.


Fachada de la iglesia abacial.

Fachada de la iglesia abacial.





Puerta del Palacio abacial (antigua hospedería).

Destacan las columnas de estilo gótico adosadas al muro contrastando con el resto del conjunto arquitectónico claramente posterior.


Puerta del Palacio abacial.


Puerta del Palacio abacial.




 



HOTEL & SPA MONASTERIO DE PIEDRA

El Hotel, habilitado dentro del antiguo Monasterio Cisterciense del siglo XIII, está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Sus impresionantes instalaciones te trasladan a tiempos lejanos: el claustro del siglo XIII, los pasillos abovedados, la escalinata renacentista, la sala de «La Biblioteca», el Spa. Todos de una belleza tan espectacular, que harán que vivas una experiencia única.

Ubicado en el claustro nuevo, edificado en el siglo XVII junto al antiguo claustro, tiene capacidad para 140 huéspedes y cuenta con 62 habitaciones que ocupan las antiguas celdas de los monjes. Ofrece además una piscina al aire libre y zona de spa, restaurantes, varios salones de descanso, bares y salas para celebrar reuniones. Asimismo, próximas al hotel se han acondicionado amplias zonas ajardinadas y arboladas, aparcamientos, terrazas y espacios de paseo y descanso.


Escalera monumental.

Escalera monumental.


Escalera monumental.


Escalera monumental.










El Granero

Lugar ideal para pasar la tarde, “El Granero”, llamado así por ser el antiguo granero de los monjes, dispone de dos plantas y del bello jardín conocido como el Rincón del Poeta. Actualmente convertido en Bar-Cafetería con una sala de descanso y de juegos.



El Granero.



HISTORIA DEL MONASTERIO

El Monasterio se construye en la transición del Románico al Gótico.

Los monjes vivieron en este Monasterio algo más de 600 años.

La fundación del Monasterio de Piedra se relaciona con un doble marco histórico: Es parte del fenómeno de las repoblaciones de la segunda mitad del siglo XII y también es un brillante capítulo de la expansión de los cistercienses por la Península Ibérica. En 1186, Alfonso II de Aragón y su esposa, Sancha de Castilla, donaron a los monjes de Poblet el Castillo de Piedra (castrum Petrae) con el objeto de fundar allí un monasterio cisterciense. Entre 1186 y 1194 los monjes de Poblet realizaron los preparativos necesarios y, el 10 de mayo de 1194, bendecidos por el abad Pedro Masanet, que gobernó Poblet entre 1190 y 1196, salieron del monasterio catalán 12 monjes, a la cabeza de los cuales se encontraba Gaufrido de Rocaberti, I Abad de Piedra. Gaufrido debió ser hijo del vizconde Jofre, hermano del vizconde Dalmau, pariente del arzobispo de Tarragona, Ramón de Rocaberti, del obispo de Zaragoza, Rodrigo Rocaberti y del obispo de Gerona, Pere Rocaberti. Sus poderosos parientes dieron protección e impulso a la nueva fundación.

La intención inicial del I Abad era establecer una comunidad filial de Poblet en algún lugar no predeterminado de los territorios meridionales del Reino de Aragón. Hubo tres ubicaciones diferentes antes de encontrar el emplazamiento definitivo. A finales de 1194, se instalaron en Santa María de Cilleruelos, muy cerca de Peralejos (Teruel). Allí empezaron a construir un monasterio, que abandonaron y transformaron en un priorato, manteniéndolo en uso hasta 1835. De él aún pueden visitarse en la actualidad una ermita y escasos restos materiales de sus dependencias priorales.

A caballo entre dos estilos: del Románico al Gótico

La construcción del monasterio se realiza en los años de transición del Románico al Gótico. El característico estilo arquitectónico de la Orden está presente en el monasterio: Gótico Cisterciense, arquitectura sobria, austera, sencilla y luminosa.

En mayo de 1195, Alfonso II ratificó la donación de Piedra a los monjes cistercienses otorgándoles el dominio y jurisdicción completa sobre estos territorios: el mero y mixto imperio, con la jurisdicción civil y criminal, ejercida en nombre del rey. El pergamino con la donación se conserva en el Archivo Histórico Nacional (Madrid) y en él se recoge la obligación de los monjes a rezar una misa anual por el alma del monarca y de sus parientes.

Entre 1195 y 1203 se documenta un problema relacionado con la patrimonialidad de Piedra, que explica la construcción y abandono del tercer monasterio, llamado de Piedra Vieja. En la orilla derecha del río Piedra existía un castillo que, en algún momento de la década de 1120, fue donado a la familia Malavella. En 1200, Juan de Malavella renunció a los derechos sucesorios que le podían corresponder sobre el castillo de Piedra. A partir de entonces, los monjes cistercienses quedaron como únicos dueños del coto redondo del señorío, unos 30 km2, repartidos entre los actuales términos de Nuévalos, Ibdes y Monterde.

Los monjes se establecieron en la orilla izquierda del río Piedra en un monasterio provisional, llamado de Piedra Vieja, construido en madera y adobe. El Monasterio de Piedra Nueva fue la cuarta y definitiva ubicación de la Abadía. Los edificios empezaron a construirse en 1203. En 1218 las obras estaban suficientemente avanzadas como para que los monjes pudieran ocupar los edificios. El 16 de diciembre de 1218, se hizo la ceremonia de traslación de la comunidad desde Piedra Vieja a Piedra Nueva. La consagración de la Iglesia Abacial fue presidida por el IV Abad de Piedra, Jimeno Martín, por el arzobispo de Tarragona, Asprago de la Barca, que actuó en nombre de Jaime I,  por el obispo de Zaragoza, Sancho Ahones, y por el obispo de Albarracín, Domingo Ruíz de Azagra, que había sido monje profeso en Piedra. En el sitio donde estuvo Piedra Vieja los monjes construyeron una ermita, llamada de Santa María de los Argalides, cuyos epígrafes constatan que fue reformada en 1755, siendo abad Inocencio Pérez.

Testigo de excepción de la historia de España

En la actualidad, la iglesia está en ruinas como consecuencia de los años de abandono que, en el siglo XIX, sufrieron los edificios tras la Desamortización. Piedra conoció tres procesos desamortizadores.
En plena guerra de la Independencia, un decreto de José I, de 1808, supuso la supresión de la comunidad. Los monjes fueron expulsados en 1809 y el ejército francés saqueó la abadía, transformada en hospital. En 1814, terminada la guerra, Fernando VII permitió a los monjes que habían sobrevivido recomponer la comunidad. En 1820, durante el trienio liberal, el monasterio volvió a ser suprimido, sus bienes fueron inventariados, nacionalizados y, algunos de ellos, subastados.

En 1823, después de la entrada de los 100.000 hijos de San Luis, la comunidad volvió a restablecerse. En 1835, la reina regente María Cristina, siendo Isabel II menor de edad, admitió la promulgación del decreto de disolución de órdenes masculinas y la desamortización de bienes eclesiásticos para, con las ventas, obtener los recursos necesarios para financiar al ejército liberal que apoyaba a su hija durante la I Guerra Carlista.

El decreto de Mendizábal de 1835 significó el fin definitivo de la comunidad de Piedra. Los bienes, inventariados, fueron subastados en Ateca, Zaragoza y Madrid en las décadas de 1840 y 1850. Los edificios conventuales fueron administrados por funcionarios entre 1835 y 1843, fecha en la que fueron subastados y adquiridos por D. Pablo Muntadas Campeny por 1.250.000 reales.

Desde 1844 Juan Federico Muntadas, consolidado como propietario de Piedra, transformó la huerta en un jardín paisajista y las dependencias conventuales en una instalación hostelera e hidroterápica, a lo que añadió la construcción de una piscifactoría que fue pionera en España, parte de cuyas instalaciones son visitables aún hoy en el recorrido por el Parque.

Desde entonces hasta nuestros días, Piedra se ha convertido en un destino turístico de primer orden. La adquisición de los edificios por la familia Muntadas, la transformación del Monasterio en un Hotel y los nuevos usos turísticos que se dieron a las dependencias frenaron su degradación y lo han preservado en el estado actual. Catalogado como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983 (hoy en día, Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento), el Monasterio de Piedra es en la actualidad uno de los parajes más espectaculares de Europa, siendo además galardonado con la Medalla al Mérito Turístico por el Gobierno de Aragón en 2011.

Santuario de Nuestra Señora del Pueyo. Belchite. Zaragoza.






Santuario de Nuestra Señora del Pueyo

El Santuario de la Virgen del Pueyo de Belchite tiene su origen en la medieval ermita del Pueyo, construida en el siglo XIII sobre una loma, junto al antiguo camino real, ampliada a finales del siglo XIII y a la que se adosó una torre mudéjar de ladrillo sobre basamento de piedra sillar en el siglo XVI.

El santuario comprende un amplio recinto dividido en dos espacios por un cuerpo donde se sitúan edificaciones civiles y la hospedería, en el que se ubican un conjunto de edificios de distintas épocas y estilos arquitectónicos, entre los que destacan la iglesia barroca, los restos del claustro renacentista y la torre mudéjar.

La primitiva ermita medieval conserva parte de la nave ampliada en el siglo XIII, aunque transformada para alojar dos plantas de habitaciones.

Adosada a esta construcción, se levanta la torre mudéjar sobre un basamento de piedra sillar, consta de cuatro cuerpos de ladrillo, y tiene planta cuadrada en los tres primeros y octogonal en el superior. En los dos primeros cuerpos presenta arcos ciegos ligeramente apuntados coronados por frisos de esquinillas, arcos de medio punto en el tercer cuerpo de campanas, y arcos de medio punto flanqueados por pilastras en el cuerpo octogonal superior. La torre se remata con chapitel convexo. El cuerpo inferior aloja una capilla que abría a los pies de la ermita medieval.

Del antiguo convento de Agustinos construido en el siglo XVI anexo a la primitiva ermita medieval, se conserva parte del claustro renacentista que comunicaba con esta.

Entre 1594 y 1597 fue habitado por frailes de San Agustín, que se bajaron al pueblo por falta de agua. Del anatiguo convento anexo a la primitiva ermita medieval, se conserva parte del claustro renacentista que comunicaba con esta.

La iglesia actual es una construcción barroca de 1725, realizada en ladrillo, tiene planta de cruz griega inscrita en un cuadrado, consta de tres naves de tres tramos y ábside semicircular. El espacio central y los cuatro extremos se cubren mediante cúpula con linterna sobre pilares, y los otros cuatro tramos que forman la cruz se cubren con bóvedas de cañón. La portada se abre en arco de medio punto entre columnas adosadas que se corona con una hornacina entre pares de pilastras, bajo frontón curvo.

Construido sobre un yacimiento arqueológico romano, todavía sin excavar, es uno de los santuarios barrocos más importantes de Aragón. De planta cuadrada (20m x 20m), posee cuatro capillas con sus correspondientes cúpulas y conserva dos retablos (uno dedicado al Pilar y otro a Ntra. Sra. del Pueyo). Quizá lo más destacado de todo el conjunto sea la torre de forma cuadrangular y de estilo mudéjar del S.XVI. El conjunto tal y como se ve ahora fue inaugurado el 25 de mayo de 1725 por el arzobispo de Zaragoza D. Manuel Pérez de Araciel. En 1745 recibió el título de Basílica que fue concedido por el arzobispo de Zaragoza D. Francisco Añoa y Busto.

domingo, 12 de mayo de 2019

Casa Natal y Museo del Grabado de Goya. Fuendetodos. Zaragoza.


Museo del Grabado de Goya.

Museo del Grabado de Goya.

Museo del Grabado de Goya.

Museo del Grabado de Goya.

Museo del Grabado de Goya.

El Sueño de la Razón produce Monstruos. Museo del Grabado de Goya.




Plaza de Goya.


Plaza de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 

Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.
 
Casa Natal de Goya.


Fuendetodos es una población española de la provincia de Zaragoza en la comunidad de Aragón. Se conoce sobre todo porque en una de sus casas nació el pintor español Francisco de Goya y Lucientes en el año 1746.

Geografía

Fuendetodos se sitúa en la comarca aragonesa de Campo de Belchite, 44km al Sudoeste de Zaragoza.
Tiene una población de 180 habitantes (INE 2011).

Historia

El nombre de este pueblo se debe a la Fuente Vieja (la fuente de todos) y en un principio se llamó Fuentedetodos. Desde el siglo XIV la villa era dominio de la familia Fernández de Heredia, conocidos como Condes de Fuentes.

Economía

La población se ha dedicado tradicionalmente a la agricultura del secano y la ganadería de ovino y caprino. Durante siglos, las canteras de piedra caracoleña, exclusiva de Fuendetodos y la industria del hielo (llegó a haber 22 neverones o neveras que vendían el hielo principalmente a los mercados zaragozanos) proporcionaron importantes ingresos al pueblo. Hoy en día ha adquirido mayor importancia la producción de energía eólica y sobre todo los servicios derivados del turismo (20.000 visitantes anuales).


La casa donde nació el gran pintor español fue construida a principios del siglo XVIII. A escasos metros se ha establecido el Museo del Grabado, inaugurado en 1989, donde se exhibe la obra gráfica de Goya y todo lo relacionado con las técnicas de grabado.

Construida a principios del siglo XVIII, esta casa pertenecía a Miguel Lucientes, hermano de la madre del pintor, Gracia Lucientes, de ascendencia hidalga. Al poco tiempo de su llegada a Fuendetodos nació Francisco José de Paula, un 30 de marzo de 1746. Aquí transcurrieron los primeros seis años de su infancia, mientras el padre, José Goya, trabajaba dorando el retablo mayor de la iglesia parroquial. Algunos años más tarde la familia volvería de nuevo a Zaragoza.

Tras mucho tiempo de anonimato e indiferencia, la casa fue identificada en 1913 por Ignacio Zuloaga y un grupo de artistas zaragozanos. Sin embargo, no adquirió verdadera importancia hasta que en 1928 el SIPA (Sindicato de Iniciativas y Propaganda de Aragón) constituyó una Junta para la celebración del Centenario de la muerte del artista. Entre sus objetivos se estableció el cuidado y conservación de la casa.

Lamentablemente la Guerra Civil vino a destruir los dos testimonios más valiosos en Fuendetodos: el Armario de las Reliquias de la iglesia parroquial y la Casa Natal, que fue parcialmente destruida y saqueada, por lo que hubo de ser restaurada en 1946. Por Real Decreto, la Casa Natal fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1982.

La casa sigue conservando hoy todo el aspecto rústico y popular que tuvo en la época.

En la fachada de la Casa Natal puede leerse la siguiente inscripción (en la que aparece, por cierto, una curiosa errata): «En esta humilde casa nació para honor de la patria y asombro del arte, el insigne pintor Francisco Goya Lucientes. 31 Marzo 1746 – 16 Abril 1828. La admiración de todos rindió este homenaje a su imperecedera memoria».

El edificio

Interiormente el edificio posee todos los atributos y cualidades propias de una casa de labradores. Consta de planta baja, con zaguán, cuadra y cocina. Unas sólidas escaleras de piedra conducen al piso superior, formado por la sala y dos alcobas. Por último encontramos el granero, a doble vertiente, bajo cubierta. La casa se encuentra ambientada con muebles y enseres propios de la época, cuadros y documentación gráfica. Resulta interesante para el viajero, incluso como lección histórica viva, poder contemplar un ambiente rural en su auténtica dimensión de austeridad y pobreza, características que influirían en el gusto sobrio del pintor como así hizo notar en una carta a su buen amigo Martín Zapater: “Para mi casa no necesito de muchos muebles, pues me parece que con una estampa de Nuestra Señora del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una bota y un tiple y asador y candil, todo lo demás es superfluo”.

Museo del Grabado.

Para Goya el grabado comenzó siendo una simple distracción de convaleciente y un método para aprender de su maestro (Velázquez), pronto se dio cuenta de las posibilidades creativas que éste tenía. El conjunto de su obra impresa puede ser considerado como parte del “diario íntimo” que el pintor de Fuendetodos legó a la posteridad, en el que nos demuestra la soltura y la singularidad con la que se atreve a tratar determinados temas (algunos de ellos sumamente polémicos), así como la libertad y maestría con la que es capaz de combinar las técnicas del aguafuerte, la punta seca, el buril o la aguatinta (hecho inusual en su momento).

Las salas del Museo

Ubicado en el número 3 de la calle Zuloaga, a pocos metros de la Casa Natal de Goya, se halla el Museo del Grabado, inaugurado en el mes de abril de 1989. La creación de este Museo fue posible gracias a la generosidad de pintores que con la donación y la subasta de sus obras permitieron la adquisición de dos colecciones de grabados. Posteriormente la Diputación Provincial de Zaragoza y el Ayuntamiento de Fuendetodos financiaron la restauración del edificio y su transformación en el Museo actual.

El Edificio

Para la construcción del Museo del Grabado se recuperó una casa típica aragonesa de Fuendetodos, que se desarrollaba en tres plantas: la baja con el zaguán, la cocina, dependencias agrícolas y, al fondo, un patio de reducidas dimensiones donde se sitúa el pozo; la planta primera, con cuatro dependencias y, por último, la segunda planta, ocupada por la falsa o cubierta (granero). La reutilización de esta casa como Museo se realizó con la idea global de regular al máximo su configuración original, así como su estructura y tipología. Se mantuvieron las escaleras del edificio reconstruidas, y para la obtención de espacios más amplios se eliminaron las pocas tabiquerías existentes. Igualmente, por razones de funcionalidad, se sustituyeron los pavimentos de yesos por tobas cerámicas, y se han lucido y pintado las paredes.